Exclusiva de El País de España con el presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela Jorge Rodríguez tiene 60 años, nació en Barquisimeto y es, según El País d
Exclusiva de El País de España con el presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela
Jorge Rodríguez tiene 60 años, nació en Barquisimeto y es, según El País de España, el segundo dirigente más importante de Venezuela después de su hermana Delcy Rodríguez. Psiquiatra de formación, presidente de la Asamblea Nacional por convicción, habla con la precisión de quien sabe que cada palabra tiene consecuencias geopolíticas.
En una entrevista exclusiva publicada este domingo 12 de abril de 2026, Rodríguez rechazó las versiones sobre una traición interna que hubiera facilitado la detención del presidente Nicolás Maduro. Su argumento fue concreto: Delcy Rodríguez estuvo trabajando con Maduro hasta la noche del 2 de enero. Si algo hubiera ocurrido, dijo, “a esta hora ya se sabría.”
Pero la parte más reveladora de la entrevista no fue la defensa del régimen. Fue el diagnóstico: “Lo más importante ahora en Venezuela es la economía.”
La frase es política en sí misma. Un dirigente del chavismo histórico desplazando el eje del discurso —de la revolución y la soberanía— hacia la economía, en un momento en que Venezuela intenta reposicionarse ante un mundo que cambió las reglas. Rodríguez prefiere hablar de “un nuevo momento político” —término acuñado por su hermana— antes que usar la palabra transición. La semántica importa: transición implica ruptura; nuevo momento político implica continuidad administrada.
Cuando el periodista le preguntó por qué una agenda tan ambiciosa de reformas se implementó en apenas 90 días y no en los años anteriores, Rodríguez apeló a su formación médica: los traumas enseñan. “De un evento tan traumático como el que vivimos hemos aprendido muchas cosas”, dijo. La crisis electoral de 2024 —con la disputa por los resultados presidenciales y la represión que siguió— no aparece nombrada, pero es el elefante en la sala.
Lo que dice y lo que calla
Rodríguez habla de economía pero no da cifras. Habla de aprendizaje pero no de responsabilidades. Habla de un nuevo momento pero evita explicar qué cambió estructuralmente en el modelo. Esa es la tensión que atraviesa toda la entrevista: un dirigente que quiere proyectar apertura sin conceder nada en términos de reconocimiento político.
Para los tomadores de decisión en la región, la señal relevante es otra: Venezuela está enviando mensajes de estabilidad institucional y reenfoque económico a través de uno de sus operadores políticos más sofisticados, en uno de los medios de habla hispana con mayor credibilidad internacional. El canal elegido no es casual.
La lectura de Acento
El chavismo aprendió que sin economía no hay política sostenible. Rodríguez lo dice en voz alta. Lo que no dice es si Venezuela tiene las condiciones reales —institucionales, jurídicas, macroeconómicas— para traducir ese aprendizaje en resultados. Esa es la pregunta que los inversionistas, los gobiernos vecinos y los organismos multilaterales aún esperan responder con hechos, no con entrevistas.