En una entrevista exclusiva para un medio estadounidense, Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela y figura clave del gobierno interino
En una entrevista exclusiva para un medio estadounidense, Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela y figura clave del gobierno interino tras la salida de Nicolás Maduro, descartó de forma explícita una convocatoria electoral inmediata en el país y planteó condiciones políticas para el eventual retorno de la líder opositora María Corina Machado.
Rodríguez —hermano de la presidenta interina Delcy Rodríguez— concedió la entrevista a Newsmax Tonight, donde afirmó que no habrá elecciones en el “período inmediato”, a menos que se construya un acuerdo político amplio que permita establecer un calendario electoral con garantías y aceptación de todos los sectores. Según explicó, el objetivo de ese proceso sería “promover la estabilización y la coexistencia pacífica” en Venezuela antes de abrir el juego electoral.
El dirigente chavista argumentó que el gobierno trabaja en un plan de reinstitucionalización que incluye la discusión de un calendario y reformas que garanticen derechos tanto a vencedores como a perdedores. Insistió en que las elecciones, en caso de realizarse, estarán dentro del marco constitucional y con garantías para todos los actores políticos.
El retorno de Machado y la ley de amnistía
Sobre la posibilidad del regreso de María Corina Machado, líder opositora y Premio Nobel de la Paz, Rodríguez vinculó esa posibilidad a la implementación de una ley de amnistía que, en su visión, permitiría a sectores opositores que están en el exterior reintegrarse al país “si se ajustan a la ley”. Esta declaración, aunque abierta en términos generales, condiciona la vuelta de líderes críticos a un proceso que aún está en construcción y que enfrenta desconfianza de amplios sectores del antichavismo.
La referencia a una amnistía ocurre en medio de un contexto político volátil: el país vive una fase de transformación tras la captura de Maduro por parte de fuerzas estadounidenses en enero de 2026 y la asunción de Delcy Rodríguez como presidenta encargada, respaldada en parte por diálogo con actores internacionales.
La postura de Rodríguez marca un punto de inflexión en la narrativa oficial venezolana. Por un lado, la declaración de que no habrá elecciones a corto plazo confirma lo que sectores internacionales y de la oposición ven como un enfoque cauteloso —o incluso retardatario— frente al relevo democrático. Por otro, la vinculación del regreso de opositores con una amnistía pone en el centro del debate la necesidad de reconstrucción de confianza entre las partes y la institucionalización real del proceso político.
En la práctica, la definición de plazos, condiciones y garantías para un proceso electoral libre y competitivo —reclamado por la comunidad internacional y por amplios sectores de la sociedad venezolana— sigue pendiente de consensos que por ahora no parecen cercanos.