Columnas de "anime" en obras de construcción chavista

Por Redacción Acento

Los análisis técnicos posteriores al doblete sísmico del 24 de junio de 2026 en Venezuela confirman que la devastación no fue un hecho meramente natural. Los es

Columnas de "anime" en obras de construcción chavista

BOGOTÁ — El fenómeno sismológico del pasado 24 de junio de 2026 en la costa centro-norte de Venezuela (dos sismos consecutivos de 7.2 Mw y 7.5 Mw) operó como un implacable laboratorio de ingeniería forense. El evento geológico desnudó de forma incontestable el colapso selectivo y asimétrico de los complejos residenciales subsidiados y entregados por el gobierno Chávez durante la última década, evidenciando vicios de construcción y fallas de diseño que transformaron los hogares de interés social en estructuras letales.

Los peritajes preliminares realizados en las zonas de desastre exponen que la masiva pérdida de vidas —con un saldo provisional que supera las 1.400 víctimas— estaría directamente asociada a la vulnerabilidad sistémica de las edificaciones de la Gran Misión Vivienda Venezuela (GMVV). La inspección física de los restos determinó que los inmuebles carecían de los elementos básicos de sismo-resistencia exigidos por la normativa internacional.

Catia La Mar: La prueba fáctica del fraude constructivo

La mayor evidencia del colapso por fallas estructurales se concentra en el "Urbanismo Hugo Chávez" (Catia La Mar, estado de La Guaira), un macroproyecto entregado e inaugurado por el gobierno de Nicolás Maduro entre 2013 y 2015. De las 192 edificaciones de cuatro pisos que conformaban el complejo residencial, al menos 189 sufrieron un desplome total instantáneo (colapso en panqueca), dejando únicamente tres torres en pie y provocando el hundimiento de manzanas enteras. Fallas análogas provocaron la destrucción de tres grandes torres de la GMVV en Caraballeda y el desalojo urgente de edificios estatales en los sectores caraqueños de San Martín y Nuevo Circo.

La física del colapso revela una divergencia criminal respecto a los estándares constructivos. Si bien el uso de poliestireno expandido (EPS) es legal en sistemas industrializados prefabricados (como el núcleo aislante de los "muros sándwich"), en el caso venezolano se constató una presunta y masiva falsificación estructural: los ingenieros y rescatistas descubrieron que las columnas maestras y vigas de carga transversales consistían en simples bloques de icopor recubiertos por una capa cosmética de cemento. Al no poseer núcleos macizos de hormigón ni el acero de refuerzo longitudinal y transversal obligatorio, las uniones colapsaron ante el estrés tectónico inicial. Además, los peritajes hallaron perfiles de aluminio y tablas de madera sustituyendo ilegalmente los nodos de acero estructural.