China tilda de "completo invento" la acusación de Donald Trump

Por Redacción Acento

Pekín tilda de completo invento la acusación de Donald Trump sobre el robo de 220 millones de datos de votantes de EE. UU.

China tilda de "completo invento" la acusación de Donald Trump

En un nuevo e intenso capítulo de tensiones diplomáticas, el Gobierno de la República Popular China rechazó categóricamente las gravísimas declaraciones formuladas por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump. En un discurso televisado a la nación la noche anterior, el mandatario estadounidense acusó formalmente a las autoridades de Pekín de haberse inmiscuido de forma directa en el desarrollo de las elecciones presidenciales de 2020.

La acusación de la Casa Blanca señala que China perpetró "la mayor filtración de datos electorales de la historia". Según la inteligencia estadounidense, Pekín habría adquirido de manera ilícita 220 millones de registros de votantes en 18 estados de la Unión Americana a través de una "unidad de explotación de datos" diseñada exclusivamente para dicho propósito.

La respuesta de Pekín: "Un completo invento"

La réplica de la potencia asiática no se hizo esperar. Este viernes, el portavoz del Ministerio de Exteriores de China, Lin Jian, compareció ante los medios de comunicación y desestimó de manera tajante las afirmaciones de Trump y sus agencias de seguridad:

"Un completo invento y una difamación maliciosa sobre la que se demostró hace años que no se sustenta en base alguna".

Lin Jian enfatizó que China se rige de forma estricta bajo el principio diplomático de no injerencia en los asuntos internos de otras naciones, sugiriendo que es precisamente Washington el actor internacional que ha ignorado esta norma de soberanía durante décadas.

China contraataca señalando el historial de espionaje de EE. UU.

Lejos de limitar su intervención a la defensa, el portavoz de la cancillería china aprovechó la rueda de prensa para lanzar duras críticas contra las prácticas de ciberseguridad y vigilancia global que ejecuta la Casa Blanca.

De acuerdo con Lin Jian, la comunidad internacional tiene plena claridad sobre "quién interfiere habitualmente en los asuntos internos de otros países" y quién se dedica a efectuar de manera indiscriminada largas operaciones de vigilancia a ciudadanos del común y grandes corporaciones, robando información sensible en todo el planeta. Por lo anterior, Pekín exhortó formalmente a la administración Trump a reflexionar sobre su propia conducta en el ciberespacio y a detener de inmediato las acusaciones sin sustento factual.

Análisis de Acento: La ciberguerra fría que nunca se enfrió

Para la mesa de análisis de nuestro medio, el resurgimiento de estas acusaciones sobre los comicios de 2020 no es fortuito. Al desempolvar una supuesta filtración masiva de datos electorales de hace seis años, la Casa Blanca busca consolidar una narrativa de amenaza externa persistente que justifique medidas comerciales y de seguridad más drásticas contra las firmas tecnológicas de Pekín.

Por su parte, la diplomacia china aplica su tradicional manual de resistencia defensiva: niega de plano la operación y utiliza el propio historial de espionaje masivo de agencias estadounidenses como la NSA para deslegitimar la autoridad moral de Washington. En esta constante ciberguerra fría, los registros de los ciudadanos se han convertido en la divisa más codiciada de la geopolítica contemporánea, y la confianza bilateral sigue en mínimos históricos.

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