Eduardo Verano advierte que un apagón hoy costaría $30 billones y pondría en riesgo 210.000 empleos. Pide medidas urgentes en audiencia en Barranquilla.
El gobernador del Atlántico, Eduardo Verano, advirtió que un apagón como el que vivió Colombia en 1992 podría ocasionar hoy pérdidas económicas por $30 billones, poner en riesgo cerca de 210.000 empleos y llevar a otras 480.000 personas a la pobreza. La advertencia la hizo durante la audiencia pública de la Comisión Quinta del Senado, que se desarrolla este jueves en Barranquilla con la presencia de la ministra de Minas y Energía, María Nohemí Arboleda.
Verano recordó que participó directamente en las decisiones para superar la crisis eléctrica de 1992, cuando el país enfrentó durante 11 meses racionamientos de hasta ocho horas diarias. Según el mandatario, repetir una situación similar tendría consecuencias mucho mayores por la dependencia actual de la electricidad en hospitales, industrias, comercios, sistemas de acueducto y telecomunicaciones. "No podemos esperar a que ocurra un apagón para tomar decisiones", manifestó. Además, expresó preocupación por la disminución de la oferta nacional de gas natural, especialmente para garantizar el funcionamiento de las plantas térmicas cuando bajen los niveles de los embalses por los efectos del fenómeno de El Niño.
Verano explicó que no basta con contar con plantas de generación instaladas si no tienen garantizados el combustible, el mantenimiento y la conexión al sistema eléctrico. Sobre Air-e y Afinia, empresas que prestan el servicio de energía en la región Caribe, pidió establecer una ruta que permita superar sus dificultades sin trasladar indiscriminadamente los desequilibrios financieros a los usuarios, quienes continúan enfrentando altas tarifas y problemas en la calidad del servicio. También pidió revisar la regulación eléctrica para tener en cuenta las condiciones particulares del Caribe, donde las altas temperaturas, la humedad y las características socioeconómicas influyen en el consumo de energía. Según Verano, una regulación diferencial no significa permitir ineficiencias, sino reconocer las particularidades de la región.
El mandatario advirtió que las dificultades para conectar nuevos proyectos industriales al sistema eléctrico se están convirtiendo en un obstáculo para atraer inversiones y generar empleo en el Atlántico. Finalmente, propuso crear una mesa nacional de seguridad energética para 2026-2027, acelerar la expansión de las redes eléctricas, establecer una ruta de estabilización para Air-e y Afinia y adelantar una evaluación regulatoria específica para el Caribe.
Foto: Orlando Amador.