Pico y placa regional rige ya en accesos a Bogotá por retorno de Semana Santa

Por Acento Colombia

Pico y placa regional rige en accesos a Bogotá por retorno de Semana Santa. Restricciones en Calle 80 y La Calera para ordenar flujo de 500 mil vehículos.

Las restricciones de pico y placa regional comenzaron a regir esta semana en las vías de acceso a Bogotá como parte del operativo de retorno de Semana Santa, buscando descongestionar el tráfico en los principales puntos de entrada a la capital.

La medida, coordinada entre la Secretaría de Movilidad de Bogotá y autoridades viales nacionales, aplica a vehículos particulares y busca ordenar el regreso de los aproximadamente 2 millones de personas que abandonaron la ciudad durante los días festivos. El flujo vehicular en autopistas como la Calle 80, acceso por La Calera y salidas hacia el occidente registró congestión significativa desde las primeras horas del lunes.

Un operativo que busca evitar el colapso vial

Las autoridades estiman que cerca de 500 mil vehículos intentarán ingresar a Bogotá entre lunes y viernes, lo que ha obligado a implementar estrategias más restrictivas que en años anteriores. El pico y placa regional divide los vehículos según su placa: algunos días prohíbe el ingreso a vehículos terminados en números pares, otros en impares, generando un flujo escalonado.

"Pedimos a los bogotanos que planifiquen sus viajes y eviten horarios pico. Las medidas son temporales pero necesarias para que no colapsemos", señalaron desde la Secretaría de Movilidad.

Alternativas y recomendaciones para viajeros

Desde las autoridades se sugiere a los ciudadanos usar aplicaciones de tráfico en tiempo real para escoger rutas alternas y evitar puntos congestionados. Igualmente, se recomienda circular entre las 10 de la mañana y las 3 de la tarde, horarios donde el flujo es relativamente más fluido. Quienes usen transporte público reportan demoras moderadas pero manejables, lo que posiciona estas opciones como las más eficientes durante esta semana crítica.

El operativo evidencia cómo la capital sigue enfrentando desafíos estructurales de movilidad que trascienden lo temporal. Más allá de Semana Santa, la ciudad requiere soluciones de fondo en su infraestructura vial y en la promoción de transporte sostenible para evitar que cada período vacacional se convierta en una crisis de congestión.