Las cifras ocultas detrás de la baja en desempleo colombiano

Por Redacción Acento

Las verdaderas cifras del empleo en Colombia: más allá de la tasa oficial de desempleo está la informalidad y el subempleo que afecta a millones.

El desempleo en Colombia cayó a 10,8% en diciembre de 2024, según el DANE, pero esta cifra esconde una realidad más compleja: la informalidad y el subempleo siguen siendo los verdaderos problemas del mercado laboral nacional.

Cada mes, el Gobierno celebra reducciones en la tasa de desocupación como victoria de política pública. Sin embargo, detrás de esos números hay una trampa estadística que Colombia no puede ignorar: miles de colombianos aceptan empleos precarios, de tiempo parcial o sin afiliación al sistema de seguridad social simplemente porque no encuentran alternativa.

El empleo que no es empleo

De los 22,7 millones de personas ocupadas que registra el país, más del 50% trabaja en la informalidad. Esto significa que la mitad de quienes tienen trabajo no cuenta con pensión, salud subsidiada ni protección laboral mínima. Cuando una persona vende arepas en la calle o trabaja como independent en plataformas digitales sin contrato, técnicamente no está desempleada. Pero tampoco está empleada como debería estarlo.

El subempleo —trabajadores que laboran menos horas de las que quisieran o tienen ingresos insuficientes— afecta a aproximadamente 4 millones de colombianos. Estos no aparecen en la tasa de desempleo oficial, pero están lejos de tener estabilidad económica.

"La informalidad no es un problema de cifras, es un problema de dignidad. Un empleado informal no es un empleado protegido, es un trabajador vulnerable."

¿Qué viene después del espejismo?

La verdadera prueba del mercado laboral colombiano no es la tasa de desempleo, sino la calidad del empleo creado. Mientras el Gobierno se enfoca en reducir puntos porcentuales de desocupación, debe enfrentar la realidad: un empleo malo es casi tan dañino como no tener empleo. La informalidad perpetúa ciclos de pobreza, desigualdad y vulnerabilidad económica que ningún comunicado oficial puede ocultar.

Sin reformas que incentiven la formalización, sin políticas reales de emprendimiento productivo y sin inversión en sectores que generen trabajo de calidad, Colombia seguirá celebrando cifras que no reflejan la situación real de millones de trabajadores que cada día se despiertan sin certeza económica.