Juan Carlos Echeverry asume desde el 6 de mayo la cabeza del banco más antiguo de Colombia y del Grupo Aval. Lo que dijo en nuestra entrevista revela exactament
Hace exactamente once días, Juan Carlos Echeverry se sentó a conversar con Cristian Verbel, director general del ecosistema de medios del cual Acento hace parte. Frente a las cámaras de Acento en Canal 1 habló durante 45 minutos sobre lo que Colombia necesita: un choque de gestión y un choque pedagógico. Describió cómo tomó una empresa que producía a 65 dólares el barril y la puso a 35. Dijo que el management es más profundo que la filosofía porque tiene "un test segundo por segundo de si estás haciendo bien la lógica."
Esta semana, la Junta Directiva del Banco de Bogotá confirmó lo que el mercado ya intuía: ese hombre es el nuevo presidente de la entidad financiera más antigua de Colombia.
Echeverry reemplaza a César Prado, quien presentó su renuncia por motivos personales el 19 de marzo. Asumirá formalmente el cargo el próximo 6 de mayo.
Quién es el nuevo presidente del Banco de Bogotá
El perfil de Echeverry no necesita adornos. Es economista de la Universidad de los Andes y doctor en Economía de la Universidad de Nueva York. Su trayectoria combina lo que muy pocos perfiles en Colombia pueden mostrar simultáneamente: rigor académico, gestión ejecutiva al más alto nivel y conocimiento de política pública desde adentro.
Fue director del Departamento Nacional de Planeación entre 2000 y 2002. Decano de la Facultad de Economía de los Andes entre 2002 y 2006 —una de las posiciones de mayor influencia intelectual en la formación de economistas del país. Ministro de Hacienda y Crédito Público durante el gobierno de Juan Manuel Santos, entre agosto de 2010 y septiembre de 2012, período en el que Colombia consolidó su senda de crecimiento y fue declarada grado de inversión por las tres grandes calificadoras internacionales.
Entre 2015 y 2017 presidió Ecopetrol —la empresa más grande del país. Fue en ese cargo donde demostró la capacidad que él mismo describió en Acento con precisión quirúrgica: "Cogimos una empresa que producía a 65 dólares el barril, la pusimos a 35 dólares en año y medio. Renegociamos 4.000 contratos." Una transformación operativa sin precedentes en la historia de la compañía.
Posteriormente fue consultor del Banco Interamericano de Desarrollo en Washington, es autor de varios libros sobre economía, infraestructura, conflicto y finanzas públicas, fundador y socio de EConcept —su firma de consultoría— y copresidente de AINDA Energía e Infraestructura, fondo de capital privado en el sector energético para América Latina.
Lo que dijo en Acento: la postura del nuevo presidente del Banco de Bogotá
Cuando Echeverry habló en Acento el 15 de marzo, no habló como candidato solamente. Habló como alguien que tiene una lectura sistémica de la economía colombiana que ahora, desde el banco más grande del Grupo Aval, tendrá consecuencias concretas.
Sobre la situación fiscal del país fue categórico: Colombia está endeudándose al 13% en bonos soberanos —tasas que, dijo, "deberían prender todas las alarmas" en un país que era grado de inversión. El Plan Financiero 2026, que el Gobierno publicó justo después de las elecciones, proyecta una inflación de 5,8% y un déficit fiscal de 5,1% del PIB. "Estamos repitiendo el mismo episodio del final del gobierno Samper —un gobierno sin plata, gastando en exceso, poniendo deuda y creando una burbuja de gasto", afirmó en nuestros estudios.
Sobre el crédito y la economía real, su diagnóstico era igualmente preciso: Colombia tiene un problema de productividad, no solo de empleo. El 55% de los trabajadores son informales —segundo peor indicador de la OCDE— porque el costo de formalizar a un empleado eleva la nómina entre el 40% y el 60%. Ese es exactamente el terreno donde la banca puede jugar un papel distinto: no solo financiar consumo, sino financiar formalización y productividad.
Sobre el management y el liderazgo institucional fue donde Echeverry reveló su filosofía más profunda: "El management es más profundo que la filosofía, porque es filosofía continua e intensa con un test segundo por segundo de si estás haciendo bien la lógica." Una frase que no suena a candidato político. Suena exactamente a lo que el Banco de Bogotá acaba de contratar.
Y sobre el "pequeñismo colombiano —esa tesis que ha desarrollado en columnas y entrevistas—, dijo lo que más recordará quien lo escuchó: "Nosotros por diseño hemos empequeñecido a este país. Los empresarios, los políticos, los economistas, la izquierda, la derecha —todo el mundo. Esto es una conspiración de todos contra el país." Desde la presidencia del banco más antiguo de Colombia, tendrá la oportunidad de demostrar que eso puede cambiar.
El Banco de Bogotá que recibe
El Banco de Bogotá es la institución financiera más antigua del país y la más grande del Grupo Aval —el conglomerado financiero de Luis Carlos Sarmiento Angulo. Llega a sus manos en un momento de presión: tasas de interés todavía elevadas, una cartera vencida que el sistema financiero monitorea de cerca, y un entorno macroeconómico que el propio Plan Financiero 2026 describe como de "mayor inflación" y crecimiento moderado del 2,6%.
Pero también llega en un momento de oportunidad. El programa Abrigo —el acuerdo entre el Gobierno y la banca para canalizar $5,2 billones en créditos hacia los departamentos afectados por las inundaciones— entra en vigencia esta semana. El crédito productivo tiene espacio para crecer. Y el sector financiero colombiano, que resistió la amenaza de las inversiones forzosas mediante la negociación, necesita un liderazgo que articule técnica y visión de país.
Difícilmente podría encontrar un mejor perfil para ese momento.
La pregunta que queda abierta
Echeverry presentó candidatura presidencial por firmas para las elecciones del 31 de mayo. Su nombramiento en el Banco de Bogotá genera una pregunta natural: ¿qué pasa con su candidatura?
El cargo que asume el 6 de mayo es, por definición, incompatible con una campaña presidencial activa. La Junta Directiva del banco más grande del Grupo Aval no designa presidentes para que hagan campaña. Los mercados tampoco interpretan bien la ambigüedad.
Cuando le preguntamos en Acento por qué quería la Presidencia de Colombia con todo lo que ya había logrado, respondió con la historia de su papá —quien sufrió la política, perdió una curul por 50 votos y le enseñó a desconfiar de ese mundo. La decisión que acaba de tomar —o que tomará pronto, si hay coherencia entre sus palabras y sus actos— responderá mejor que cualquier entrevista quién es realmente Juan Carlos Echeverry.
Lo que sí es claro: el hombre que habló en Acento sobre gestión, sobre productividad y sobre el tamaño que Colombia puede tener, llega ahora a una posición desde la cual esas ideas tienen consecuencias reales.
Eso, para el país, es una buena noticia.