¿Quién fue la jueza Vivian Polanía Franco? Su vida y las controversias tras su muerte en Cúcuta

Por Redacción Acento

Vivian fue una mujer de carácter firme en los estrados, pero también alguien que desafió los moldes tradicionales de la Rama Judicial. La muerte de la jueza Hei

¿Quién fue la jueza Vivian Polanía Franco? Su vida y las controversias tras su muerte en Cúcuta

Vivian fue una mujer de carácter firme en los estrados, pero también alguien que desafió los moldes tradicionales de la Rama Judicial.

La muerte de la jueza Heidy Vivian Polanía Franco, hallada sin vida en su apartamento del barrio La Riviera, en Cúcuta, continúa rodeada de interrogantes. A más de 48 horas del hallazgo, las autoridades avanzan en la recolección de pruebas y análisis forenses para esclarecer las circunstancias de un fallecimiento que ha generado conmoción en la capital de Norte de Santander, y ha reavivado debates sobre la vida privada de los funcionarios judiciales expuestos al escrutinio público.

El cuerpo de la jueza fue encontrado en la tarde del miércoles 17 de diciembre, luego de que su jefe de esquema de seguridad y su madre alertaran a las autoridades tras más de 20 horas sin tener noticias de ella.

Al ingresar al inmueble, ubicado en la calle 10 entre avenidas 8E y 9E, los uniformados escucharon el llanto persistente de un bebé. En la habitación principal, sobre la cama, yacía el cuerpo de Polanía, arropado, junto a su hijo de apenas dos meses de nacido.

El menor, quien nació de manera prematura a los siete meses de gestación, presentaba signos de deshidratación por haber pasado más de 12 horas sin recibir alimento. Fue trasladado de inmediato a un centro asistencial, donde logró ser estabilizado sin complicaciones. Posteriormente, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) asumió su protección mientras se define su custodia, que estaría siendo solicitada por el padre del niño.

Durante la inspección preliminar del lugar, las autoridades hallaron varias papeletas con una sustancia estupefaciente que, según las primeras observaciones, correspondería a cocaína. Este elemento hace parte de la investigación y será Medicina Legal la entidad encargada de establecer si existió consumo previo y si este tuvo alguna relación directa con la causa de la muerte. 

La Policía Metropolitana de Cúcuta confirmó que el cuerpo no presentaba signos visibles de violencia y que ninguna hipótesis ha sido descartada.

Más allá del hecho en sí, la figura de Vivian Polanía Franco era ampliamente conocida dentro y fuera de la Rama Judicial. Abogada, especialista en Derecho Constitucional y candidata a magíster en Derecho con énfasis en Derechos Humanos, llevaba cerca de 14 años vinculada al aparato judicial colombiano. 

Desde los 18 años inició su camino profesional en los centros de resocialización de menores de edad en Bogotá y realizó su consultorio jurídico en la Cárcel Modelo, trabajando en patios de paramilitares y de delitos sexuales.

Tras su graduación, integró la sala penal del Tribunal Superior de Bogotá y posteriormente se desempeñó como oficial mayor y secretaria en el Juzgado 24 Penal Municipal con funciones de control de garantías. 

También fue auxiliar de varios magistrados, experiencia que, según ella misma relató en entrevistas, le permitió entender que jueces y fiscales no son figuras infalibles, sino servidores públicos sometidos a errores y responsabilidades éticas.

Su carrera tuvo una pausa abrupta cuando a su padre le fue diagnosticado cáncer. Polanía renunció a sus cargos para acompañarlo durante el tratamiento, aunque la enfermedad avanzó rápidamente y su padre falleció tras el primer ciclo. Luego de este episodio, regresó a la Rama Judicial como asesora en la sala disciplinaria del Consejo Seccional de la Judicatura de Bogotá.

Cúcuta llegó a su vida casi de manera inesperada. Con pocos días para decidir, aceptó una vacante como jueza y se trasladó a una ciudad que no conocía. Allí se desempeñó primero en juzgados de conocimiento y luego asumió el cargo de jueza Primera Penal Municipal con funciones de control de garantías ambulante, rol en el que llevaba más de seis años al momento de su muerte.

Sin embargo, su nombre trascendió el ámbito judicial por aspectos poco comunes en este sector. Su imagen, marcada por tatuajes visibles, una estética deportiva y su activa presencia en redes sociales, generó cuestionamientos internos y externos. 

Polanía defendía que su forma de vestir, su afición por el CrossFit y su exposición en redes no interferían con su labor ni vulneraban la reserva de los procesos a su cargo.

En entrevistas pasadas, explicó que el deporte transformó su vida y se convirtió en una disciplina a la que dedicaba varias horas al día. También fue enfática en separar su rol público de su vida personal, asegurando que nunca utilizó sus redes para hablar de casos judiciales ni para obtener beneficios indebidos.

En los últimos meses, la jueza atravesaba una etapa de cambios profundos: la maternidad, una relación sentimental que había hecho pública durante el embarazo y la consolidación de un nuevo proyecto de vida. Todo quedó abruptamente interrumpido por una muerte que hoy es objeto de investigación y especulación.

Mientras Medicina Legal determina la causa exacta del fallecimiento, colegas y conocidos recuerdan a Vivian Polanía Franco como una mujer de carácter firme en los estrados, pero también como alguien que desafió los moldes tradicionales de la Rama Judicial.

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