Mundial 2026, el torneo más caro de la historia para los aficionados

Por Redacción Acento

Entradas que en 2018 se prometían entre los 21 y 31 dólares ahora rondan los 700 dólares en algunos encuentros, un salto que desafía toda expectativa. El Mundia

Mundial 2026, el torneo más caro de la historia para los aficionados

Entradas que en 2018 se prometían entre los 21 y 31 dólares ahora rondan los 700 dólares en algunos encuentros, un salto que desafía toda expectativa.

El Mundial de Fútbol de 2026, que organizan México, Estados Unidos y Canadá, será recordado no solo por inaugurar un formato ampliado con 104 partidos, sino también por convertirse en la Copa del Mundo más cara para los aficionados.

La FIFA ha publicado nuevas listas de precios que han desencadenado una ola de críticas globales, en medio de aumentos que, según organizaciones de hinchas, constituyen una “traición monumental”.

La primera sorpresa llegó con la fase de grupos. Entradas que en 2018 se prometían entre los 21 y 31 dólares ahora rondan los 700 dólares en algunos encuentros, un salto que desafía toda expectativa.

Para las etapas definitivas, el incremento es aún más dramático: un boleto para la final pasó de costar poco más de 6.000 dólares en octubre a superar los 8.600 dólares en su tarifa oficial más reciente.

La FIFA, no obstante, sostiene que hay tickets desde 60 dólares, pero esa cifra corresponde a las opciones más básicas y de disponibilidad extremadamente limitada. En las categorías superiores, las que mayor visibilidad ofrecen, los precios han escalado un 180% respecto a Qatar 2022.

El contraste se vuelve más agudo al comparar con Rusia 2018, donde el aumento promedio entre torneos apenas había sido del 19%. En la categoría 4, la más económica, los incrementos llegan al 476%.

El papel del precio dinámico 

El detonante del descontento fue la introducción del sistema de precios dinámicos, una herramienta tomada del sector hotelero y las aerolíneas que permite ajustar el costo de las entradas según la demanda en tiempo real.

En la práctica, el modelo provocó alzas súbitas durante la preventa, especialmente entre quienes accedieron temprano a la ventana preferencial para usuarios de Visa: un millón de boletos vendidos en cuestión de horas y tarifas que se multiplicaron varias veces en pocas semanas.

Aunque la FIFA anunció que limitará el uso del precio dinámico en una pequeña porción de entradas, el precedente ya está marcado. La demanda desbordada empujó la reventa a cifras récord: para la final se han registrado tiquetes en 57.500 dólares, mientras que para el inaugural en California llegaron a verse precios de more than 61.000 dólares. 

Estas sumas en países como Colombia equivalen a más de 160 salarios mínimos, o 14 años de trabajo de un empleado promedio.

Aficionados frustrados

Las críticas no provienen solo de asociaciones organizadas como Football Supporters Europe (FSE). Hinchas experimentados en mundiales —como Carlos Morales, quien ha asistido a Brasil, Rusia y Qatar— reconocen que nunca había sido tan difícil acceder a entradas. En ediciones previas podían comprarse incluso el día del partido en la plataforma oficial.

Hoy, el proceso es una “odisea”, dice, marcado por precios disparados y rondas de venta que se agotan en minutos.

Morales, que ya logró adquirir boletos Hospitality —los más exclusivos, que ofrecen servicios premium y acceso anticipado— pagó 10.000 dólares por cuatro asientos. Esta categoría, que en Qatar costaba entre 950 y 4.950 dólares, ahora se ofrece entre 1.800 y 53.000 dólares. Incluso los paquetes más económicos duplican o triplican los valores previos.

Los incrementos también han generado malestar entre autoridades locales. El legislador neoyorquino Zohran Mamdani criticó que la categoría 4, reservada en mundiales anteriores para residentes locales, no contemple ese beneficio para quienes vivirán los partidos en Estados Unidos, Canadá o México.

La geografía del gasto y el desafío migratorio

Aunque los ciudadanos de los países anfitriones tienen mayor capacidad adquisitiva para enfrentar los nuevos precios, la realidad es muy distinta para aficionados de América Latina, África o Asia. Los 10 países que más entradas han adquirido hasta ahora —Inglaterra, Alemania, Brasil, España, Colombia, Argentina y Francia, además de los tres anfitriones— evidencian que, pese a los aumentos, la demanda global sigue siendo robusta.

Pero para muchos hinchas el precio no es el único obstáculo. Persisten incertidumbres sobre la obtención de visas para ingresar a Estados Unidos, justo cuando el país endurece sus políticas migratorias. También falta información sobre sedes específicas y horarios, detalles que solo se confirmarán tras el sorteo del 5 de diciembre.

El Mundial de 2026 pretende ser el más grande de la historia, pero avanza hacia convertirse también en el menos accesible. La combinación de precios dinámicos, demanda masiva y un modelo de venta que favorece a quienes pueden pagar más está redibujando el perfil del aficionado mundialista. El fútbol, un deporte que presume ser universal, enfrenta el riesgo de que su mayor fiesta termine reservada para una élite económica global.

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