Sin consultas, la presidencial entra en guerra abierta por mayorías

Por Redacción Acento

La primera vuelta presidencial podría reunir candidaturas más dispersas, elevando incertidumbre electoral. La política colombiana abrió un inesperado punto de c

Sin consultas, la presidencial entra en guerra abierta por mayorías

La primera vuelta presidencial podría reunir candidaturas más dispersas, elevando incertidumbre electoral.

La política colombiana abrió un inesperado punto de coincidencia entre dos candidatos en orillas opuestas. Abelardo de la Espriella, referente de la derecha, y Sergio Fajardo, figura del centro, convergieron en rechazar las consultas interpartidistas, mecanismo que definirá parte del panorama presidencial de 2026.

Desde hace quince días, De la Espriella anunció que no participará en una consulta. Sostiene que sus 4,8 millones de firmas, radicadas recientemente en la Registraduría, representan un “mandato popular” que lo obliga a competir directamente en primera vuelta sin someterse a mediciones previas partidistas.

La decisión lo llevó a chocar políticamente con el expresidente Álvaro Uribe. El exmandatario, uno de los primeros en impulsarlo hacia la contienda, insistió en una consulta amplia que uniera a los sectores antipetristas. De la Espriella rechazó esa opción y mantuvo distancia estratégica del Centro Democrático.

El candidato argumenta que enfocará sus esfuerzos en buscar apoyos adicionales para consolidar su aspiración presidencial sin someterse a acuerdos internos. También asegura que renunciar a la consulta evita al Estado un gasto “multimillonario”, afirmación con la que busca reforzar un discurso de eficiencia institucional.

FAJARDO TOMA LA MISMA RUTA

La postura de Sergio Fajardo coincidió con la de Abelardo. El aspirante del centro, quien encabeza las encuestas en su franja ideológica, confirmó que tampoco irá a consulta. Su lectura política, aunque distante de la narrativa de derecha, llega a una conclusión similar: competir directo en primera vuelta.

POLITICA-CONSULTA-SERGIO FAJARDO (1)Fajardo señaló que tras un año recorriendo el país percibió cansancio ciudadano frente a la polarización. Considera que las consultas reproducen esa lógica y dificultan construir una mayoría amplia. El exgobernador aseguró que su prioridad es unir sectores moderados para enfrentar los extremos en la contienda.

El candidato del centro reconoció afinidades con aspirantes que sí participarán en consultas, pero insistió en que existen “otras alternativas” para promover la unión. Sus declaraciones marcan un giro respecto a procesos anteriores, pues Fajardo había participado en ejercicios interpartidistas en elecciones pasadas.

LA IZQUIERDA SÍ SE MEDIRÁ

Mientras derecha y centro evitan ese mecanismo, la izquierda avanza hacia una consulta interpartidista concebida como una especie de primera vuelta interna. Será la primera vez que ese sector compite organizado, aunque el petrismo realizó su propia medición el pasado 26 de octubre con una participación masiva.

La coalición del Pacto Histórico eligió a Iván Cepeda como candidato presidencial con más de 2,5 millones de votos, de los cuales 1,7 millones fueron directamente para él. Esa votación consolidó su liderazgo, lo proyectó como figura dominante del bloque y reconfiguró la carrera interna de la izquierda.

POLITICA-CONSULTA-IVAN CEPEDAEn el Frente Amplio, que agrupa sectores alternativos, Cepeda aparece hoy como aspirante con amplia ventaja para la consulta programada. Sus eventuales competidores incluyen a Roy Barreras, Camilo Romero, Clara López y Luis Gilberto Murillo, quienes buscan posicionarse en un escenario marcadamente inclinado hacia el senador.

El cálculo de la izquierda es distinto al de centro y derecha. Para ellos la consulta funciona como mecanismo de cohesión, prueba de fuerza territorial y plataforma para medir el respaldo real antes de la contienda general. Esa apuesta explica la disciplina que han mostrado en torno al proceso.

DERECHA FRAGMENTADA Y SIN NORTE

En la extrema derecha el panorama es más incierto. Todavía no está claro si habrá una consulta unificada o dos por separado. Las diferencias entre aspirantes, la falta de acuerdos internos y los reiterados fracasos para consolidar una sola fórmula evidencian un escenario fragmentado y sin conducción clara.

Los intentos de unidad se han roto por desconfianzas mutuas y rivalidades de liderazgo. La decisión de De la Espriella de no participar agravó la dispersión, dejando a otros precandidatos sin una hoja de ruta común. El bloque enfrenta el reto de definir mínimamente su mecanismo de selección.

La indefinición contrasta con la claridad del Frente Amplio y el Pacto Histórico. Mientras izquierda consolida su consulta como plataforma de competición, derecha y centro avanzan hacia campañas individuales. El mapa político comienza a mostrar tres estrategias diferenciadas para disputar la Presidencia de 2026.

Las consultas interpartidistas se perfilan así como un escenario incompleto y desigual. La izquierda llegará con una medición fuerte, mientras los demás sectores optan por posicionamientos individuales que podrían fragmentar el voto. Ese desequilibrio marcará la campaña y condicionará la lectura de fuerzas.

El Consejo Nacional Electoral cerró el pasado 8 de diciembre la recepción de solicitudes para participar en las consultas del 8 de marzo de 2026. Más de diez partidos manifestaron interés, aunque no todos garantizan participación efectiva por disputas internas, alianzas frágiles y cálculos de conveniencia.

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