Santos reaparece como ‘valedor’ silencioso en la disputa presidencial 2026

Por Redacción Acento

Experto en Democracia y Gobernabilidad asegura a Acento que el premio Nobel de Paz no tiene la capacidad para elegir presidente y su aspiración es un cargo inte

Santos reaparece como ‘valedor’ silencioso en la disputa presidencial 2026

Experto en Democracia y Gobernabilidad asegura a Acento que el premio Nobel de Paz no tiene la capacidad para elegir presidente y su aspiración es un cargo internacional. 

El expresidente Juan Manuel Santos, ubicado en el centro político y marcado por su legado del Acuerdo de Paz, volvió a escena en medio de la competencia hacia 2026, aunque sin intención aparente de convertirse en protagonista directo de la contienda presidencial.

Su retorno ocurre mientras la derecha no logra un candidato unificado y la izquierda avanza con nombres más definidos. Ese vacío ha reactivado preguntas sobre qué busca Santos, cuál es su aspiración real y qué tanto podría influir en la elección venidera.

“Creo que Santos será un actor pasivo. No lo veo tan activo porque hoy existe una amplia oferta de aspirantes desde la centroizquierda hasta la derecha institucional”, afirma Alejandro Chala, investigador de Fundación Paz y Reconciliación (Pares).

El analista señala que de los numerosos precandidatos en competencia casi todos se concentran en ese espectro moderado donde históricamente ha orbitado el santismo, una corriente difusa que se dispersó tras dejar el poder y que hoy carece de cohesión programática y electoral.

“El santismo se partió en varios pedazos. Un sector terminó cercano al Partido Popular y a figuras como Roy Barreras o Guillermo Rivera; otro se aproximó al Pacto Histórico buscando cuotas de poder y espacios legislativos”, explica a Acento el experto en Democracia y Gobernabilidad.

Esa fragmentación también alcanza al Partido de la U, donde conviven corrientes de centroizquierda interesadas en dialogar con el Gobierno y grupos más conservadores que consideran sumarse al bloque antipetrista liderado por expresidentes y dirigentes tradicionales.

“Tampoco veo al santismo cercano a propuestas como las de Sergio Fajardo o Claudia López. Las diferencias acumuladas y la idea de que no representan una continuidad viable para la tercera vía pesan demasiado en esas distancias”, afirma Chala.

POLÍTICA SANTOS -SERGIO FAJARDOPese al desorden, Santos aparece como un “valedor” con capacidad para facilitar negociaciones en primera y segunda vuelta, más que como un jefe político capaz de movilizar un caudal electoral propio. Su influencia, dice el experto, es más simbólica que estructural.

“Santos no va a poner candidato, pero será importante al momento de negociar apoyos hacia la segunda vuelta”, asegura el investigador. “La disputa estará en cómo atraer a su centro tecnócrata y al ala de centroizquierda que se mantuvo cerca del Gobierno”.

Un episodio reciente alimentó especulaciones: reuniones discretas con sectores verdes y figuras de centro que reavivaron la idea de que evalúa cinco posibles cartas presidenciales. Según Andrés Pastrana, serían Roy Barreras, Juan Carlos Pinzón, Aurelio Iragorri, Sergio Fajardo y Felipe Córdoba. 

Este último rechazó la afirmación de Pastrana. Sin embargo, ninguna parece ajustarse totalmente a los intereses o al legado del exmandatario.

“No veo a Santos con capacidad para impulsar un proyecto ganador. Desde 2016 Colombia vive una transición política que él decidió observar desde lejos, y eso disminuyó su margen para incidir de manera decisiva en el mapa electoral”, comenta Chala.

Agrega que el santismo nunca se consolidó como bloque. En 2018, el expresidente dejó en libertad a sus seguidores, dejando claro que no existía una estructura unificada. Hoy cada cabeza de esa tradición actúa con autonomía y negocia por su cuenta.

“Cristo, Roy, Dilian, Lizcano… todos operan por su lado. Santos gana con cualquiera porque mantiene influencia en la burocracia y en espacios estratégicos, pero no construye un proyecto unificado ni pretende volver a liderar un movimiento propio”.

PROYECCIÓN INTERNACIONAL

Desde el Nobel de Paz en 2016, Santos ha cultivado un perfil global que incluye asesorías en procesos de paz y participación en iniciativas sobre transición democrática, lo que alimenta rumores sobre nuevos cargos multilaterales.

“Su bandera sigue siendo el Acuerdo de Paz. Mantiene vivo ese discurso porque entiende que la política colombiana cambió desde ese hito y porque esa narrativa le sirve para sostener su rol internacional como referente en resolución de conflictos”.

Su activismo alrededor del Acuerdo también alimenta versiones sobre una eventual aspiración a la Secretaría General de la OEA, o incluso a roles más altos en Naciones Unidas, donde su perfil lo ubica como candidato posible en escenarios futuros.

“Santos está más enfocado afuera que adentro. Incluso si quisiera regresar al centro de la política nacional, no tendría la incidencia que muchos le atribuyen. No tiene hoy la capacidad de poner presidente en Colombia”, interpreta el investigador.

En este escenario, su papel apunta a influir sin comprometerse, dejando que antiguos aliados negocien posiciones en distintos bloques. Santos apuesta por no perder sin importar el resultado, manteniendo vínculos con sectores que podrían entrar en cualquier futura coalición de gobierno.

De cara a 2026, Santos parece aprovechar la coyuntura para fortalecer su visibilidad internacional y preservar su legado interno sin involucrarse plenamente en la disputa. Su peso se siente, pero su influencia es lateral: una pieza que inclina, pero no define, la balanza.

POLÍTICA SANTOS -ROY BARRERAS POLÍTICA SANTOS -SERGIO FAJARDO POLÍTICA SANTOS -FELIPE CÓRDOBAjpg POLÍTICA SANTOS -AURELIO ARAGORRI POLÍTICA SANTOS -JUAN CARLOS PINZON