¿Por qué el Cartel de los Soles eleva la presión y el riesgo para Venezuela?

Por Alejandra Barrios

El vecino país está más aislado: Argentina, Ecuador, Paraguay, Perú, República Dominicana y el Parlamento Europeo reconocieron previamente al Cartel de los Sole

¿Por qué el Cartel de los Soles eleva la presión y el riesgo para Venezuela?

El vecino país está más aislado: Argentina, Ecuador, Paraguay, Perú, República Dominicana y el Parlamento Europeo reconocieron previamente al Cartel de los Soles como una organización terrorista.

La reacción del Gobierno de Nicolás Maduro a la reciente designación del llamado Cartel de los Soles como Organización Terrorista Extranjera (FTO) por parte de Estados Unidos no dejó espacio para matices: “ridícula patraña”, “vil mentira”, “refrito” y “maniobra para justificar una intervención ilegítima”.

La retórica narrativa chavista frente a Washington abre un escenario más complejo que las sanciones previas y eleva la presión internacional sobre la élite militar venezolana.

La medida, que entró en vigor el 24 de noviembre, supone el nivel más alto de catalogación que EE.UU. aplica contra un grupo extranjero involucrado en actividades criminales que considera una amenaza directa a su seguridad. A diferencia de las sanciones financieras impuestas en julio de 2025 bajo la figura SDGT (Terrorista Global Especialmente Designado), la etiqueta FTO activa un marco legal más robusto, con implicaciones penales, migratorias y diplomáticas que amplían el alcance extraterritorial estadounidense.

Una respuesta furiosa

El canciller Yván Gil insistió en que el Cartel de los Soles es “inexistente” y acusó a Washington de “reeditar el clásico formato de cambio de régimen”. Delcy Rodríguez fue más allá, atribuyendo la medida al supuesto interés de EE.UU. por los recursos naturales venezolanos. La narrativa del Gobierno mezcla la denuncia de agresiones externas con el señalamiento de un enemigo común, en un momento en que el despliegue militar estadounidense en el Caribe—incluida la presencia del portaaviones USS Gerald Ford—ha incrementado la tensión regional.

La Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) respaldó a Caracas y calificó la decisión como “una mentira grotesca”. Sin embargo, esta vez Venezuela se encuentra más aislada diplomáticamente: Argentina, Ecuador, Paraguay, Perú, República Dominicana y el Parlamento Europeo ya habían reconocido previamente al Cartel de los Soles como una organización terrorista.

¿Existe el Cartel de los Soles?

La pregunta sigue generando disputas. Investigadores como Insight Crime describen al Cartel de los Soles como una red de corrupción sin jerarquía, integrada por militares y altos funcionarios que controlan rutas del narcotráfico, minería ilegal y contrabando. Para Bogotá, bajo el gobierno de Gustavo Petro, esta estructura es un “invento” de la extrema derecha. Para EE.UU., en cambio, Maduro y una docena de altos cargos militares y políticos dirigen una organización criminal de alcance transnacional.

La denominación FTO introduce un elemento clave: por primera vez, un aparato estatal o parte de él es designado como organización terrorista, una categoría tradicionalmente reservada a grupos insurgentes o criminales no estatales. Esto coloca a Venezuela en un terreno inédito y potencialmente peligroso en términos de relaciones internacionales.

Impacto jurídico y político 

Ser incluida en la lista FTO implica la congelación automática de activos en EE.UU.; prohibición de cualquier transacción con la organización o sus miembros; procesamiento penal contra quien brinde “apoyo material”, incluso si se trata de labores logísticas o financieras; ampliación de herramientas de inteligencia y vigilancia para rastrear actividades relacionadas.

Para el analista Mariano de Alba, la designación busca criminalizar en Estados Unidos cualquier vínculo con funcionarios venezolanos señalados y disminuir su capacidad de operación financiera y diplomática. Además, eleva el costo para terceros países, empresas o individuos que consideren mantener relaciones con los señalados.

A su vez, el internacionalista Alexis Duarte advierte que, aunque la medida no autoriza automáticamente una intervención militar, sí aumenta la amenaza percibida. En el contexto del segundo mandato de Donald Trump, cuyo enfoque está orientado a la política “America First”, esta designación constituye un instrumento de presión para “romper la cadena de mando sin intervención directa”.

Consecuencias para la región y para Maduro

El impacto inmediato recae sobre la Fuerza Armada venezolana. La etiqueta FTO presiona a oficiales vinculados al entorno de Maduro a desertar, cooperar con EE.UU. o negociar. También eleva el riesgo legal para operadores del régimen que hasta ahora habían sorteado sanciones financieras.

Otro efecto es el aumento de vigilancia en rutas marítimas y aéreas en el Caribe, donde EE.UU. asegura haber interceptado y destruido más de veinte embarcaciones vinculadas al narcotráfico en los últimos meses. Aunque Caracas denuncia violaciones al derecho internacional, la ofensiva antidrogas estadounidense se intensifica bajo el argumento de enfrentar a un grupo terrorista.

Para Maduro, la medida llega en un momento de fragilidad económica interna, dependencia del apoyo militar y aislamiento progresivo. Aunque su base política se mantiene cohesionada, la FTO complica las opciones diplomáticas, incrementa el costo internacional de su permanencia en el poder.

MUNDO-SOLES 3