Aunque los precios de la gasolina y el diésel han registrado incrementos sostenidos en los últimos meses, Colombia se ubica entre los países con combustibles má
Aunque los precios de la gasolina y el diésel han registrado incrementos sostenidos en los últimos meses, Colombia se ubica entre los países con combustibles más económicos de la región. Esto se debe a mecanismos estatales de estabilización y subsidios que amortiguan el impacto internacional, evitando transferencias inmediatas al consumidor final.
El comisionado experto de la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG), William Mercado, explica a Acento los elementos que determinan la formación de los precios de los combustibles. Según señala, el Gobierno implementa una política de ajuste gradual que busca reducir subsidios, garantizar sostenibilidad fiscal y mantener equilibrio entre eficiencia económica y protección social.
En zonas de frontera, como Cúcuta, se mantiene un régimen especial que reconoce las condiciones logísticas y comerciales. Este sistema de precios diferenciales ayuda a preservar la competitividad regional y prevenir el contrabando de combustibles, considerando que estas zonas son más sensibles a variaciones por su cercanía con mercados internacionales, especialmente el venezolano.
Mercado sostiene que, pese a los incrementos recientes, Colombia conserva uno de los precios promedio más bajos en América Latina, gracias al Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC). Este mecanismo amortigua las variaciones relacionadas con los precios internacionales del crudo y los tipos de cambio, evitando alzas bruscas que afecten directamente a los usuarios.
El Gobierno mantiene vigente el subsidio al diésel por su impacto estratégico en el transporte de carga y la logística nacional. En el caso de la gasolina, el subsidio se ha reducido gradualmente bajo criterios técnicos. El objetivo es cerrar progresivamente la brecha con los precios de referencia internacionales sin afectar bruscamente los sectores productivos.
El comisionado aclara que la CREG no fija el precio de venta al público. “La determinación del ingreso al productor corresponde al Ministerio de Minas y Energía y al Ministerio de Hacienda. La CREG regula el transporte, la distribución mayorista y minorista, para asegurar que cada eslabón opere bajo criterios técnicos y transparentes”, afirma.
El valor final del combustible no depende de lo que le cuesta a Ecopetrol producir un galón, sino del precio de paridad internacional. Este indicador refleja cuánto costaría importar o exportar el combustible según el mercado global, evitando que el esquema transmita eventuales ineficiencias productivas al usuario final en la estación de servicio.
El precio reconocido al productor se calcula en función de criterios de eficiencia económica, una combinación entre los valores de paridad de importación y de exportación. La primera representa cuánto costaría traer el combustible al país; la segunda, cuánto podría obtenerse si se vendiera en el mercado internacional, según las condiciones actuales.
A ese precio base se le adicionan costos logísticos, márgenes de distribución, impuestos nacionales y locales, así como componentes técnicos asociados a pérdidas y almacenamiento. De esta manera, el valor que paga el usuario en las estaciones resulta de una cadena regulada, cuyo objetivo es garantizar seguridad energética y eficiencia operativa.
Colombia abastece cerca del 80% de su consumo nacional con producción propia proveniente de las refinerías de Barrancabermeja y Cartagena. El 20% restante se cubre mediante importaciones desde mercados como el Golfo de México y el Caribe. Estas adquisiciones no representan debilidad productiva, sino una estrategia para complementar oferta y calidad.
El componente importado permite garantizar continuidad durante mantenimientos programados de refinerías o picos de demanda. También facilita incorporar combustibles con menores niveles de azufre y características ambientales más limpias. Así, Colombia se alinea con estándares internacionales y promueve mejoras en calidad del aire y eficiencia energética.
Mercado destaca que el sistema de precios se actualiza de forma periódica siguiendo fórmulas técnicas previamente establecidas. No existen decisiones discrecionales en la determinación de costos o márgenes. Cada ajuste debe cumplir criterios regulatorios transparentes y está sujeto a revisión y seguimiento por los entes de control y organismos especializados.
“El mecanismo de estabilización del diésel seguirá operando para proteger la cadena de transporte y mitigar el impacto logístico (...) el ajuste gradual de la gasolina busca corregir el déficit fiscal del fondo sin trasladar afectaciones bruscas al consumidor final ni al sector productivo”, señala.
Según el comisionado, Colombia avanza hacia un esquema de precios más alineado con parámetros internacionales, pero manteniendo medidas diferenciales en zonas de frontera. Asegura que este enfoque permite preservar la competitividad local, especialmente en regiones sensibles como Norte de Santander, evitando distorsiones comerciales y riesgos asociados al contrabando.
“Las regiones fronterizas requieren esquemas técnicos adaptados a su realidad económica. Los precios diferenciales evitan impactos desproporcionados y permiten que el comercio no se vea afectado por variaciones que responden a dinámicas nacionales o internacionales. Estas medidas fortalecen la estabilidad energética regional”, sostuvo.