El mapa electoral del 8 de marzo: cifras, retos y riesgos

Por Redacción Acento

El próximo domingo 8 de marzo, más de 41 millones de colombianos estarán habilitados para acudir a las urnas en una de las jornadas electorales más complejas de

El mapa electoral del 8 de marzo: cifras, retos y riesgos

En Colombia están habilitados 40.036.238 ciudadanos, quienes podrán sufragar en 123.314 mesas ubicadas en 13.493 puestos.


El próximo domingo 8 de marzo, más de 41 millones de colombianos estarán habilitados para acudir a las urnas en una de las jornadas electorales más complejas de los últimos años. No solo se renovará el Congreso de la República, es decir, el Senado y la Cámara de Representantes, sino que también se elegirán los 16 representantes de las Circunscripciones Transitorias Especiales de Paz (Citrep) y se definirán tres candidaturas presidenciales mediante consultas interpartidistas. El tamaño del censo electoral y las cifras de participación proyectadas ponen en evidencia los retos de la democracia colombiana.

El censo electoral, elaborado por la Registraduría Nacional del Estado Civil, quedó fijado exactamente en 41.287.084 ciudadanos habilitados para votar. De ese total, 21.236.349 son mujeres y 20.050.735 son hombres. La votación se realizará en 125.259 mesas distribuidas en 13.746 puestos de votación en Colombia y en el exterior.

En el territorio nacional están habilitados 40.036.238 ciudadanos, quienes podrán sufragar en 123.314 mesas ubicadas en 13.493 puestos (6.011 en zonas urbanas y 7.482 en áreas rurales). Esta distribución evidencia el peso del voto rural, que continúa siendo determinante en la configuración política del país, especialmente en regiones apartadas donde históricamente han existido brechas de participación y presencia institucional limitada.

El censo se construye con base en las cédulas vigentes de ciudadanos residentes en Colombia y en el exterior, excluyendo de manera permanente a personas fallecidas. También quedan por fuera los miembros activos de las Fuerzas Militares y la Policía Nacional, así como las personas privadas de la libertad que ya cuentan con condena. No obstante, la ley permite votar a los sindicados que tengan inscrita su cédula en el respectivo centro penitenciario.

Uno de los capítulos más relevantes de esta elección es el de las Citrep, creadas tras el Acuerdo Final con la antigua guerrilla de las Farc para garantizar representación política a territorios golpeados por el conflicto armado. Para estas 16 curules, el potencial electoral es de 1.438.986 personas (676.538 mujeres y 762.448 hombres) distribuidas en 5.042 mesas y 2.109 puestos de votación en 19 departamentos y 168 municipios. Más allá de la cifra, la pregunta de fondo es si estos territorios lograrán traducir ese potencial en participación efectiva y representación legítima.

El registrador nacional, Hernán Penagos, expresó su expectativa de que el nuevo censo impulse una mayor concurrencia a las urnas. El antecedente inmediato no es alentador, pues hace cuatro años, menos de la mitad de los electores participó en la elección del Congreso. En la contienda presidencial, la abstención fue del 45% en primera vuelta y del 41% en la segunda. Las cifras revelan un patrón persistente de apatía o desconfianza que constituye uno de los mayores desafíos del sistema democrático.

El panorama se amplía al exterior, donde 1.250.846 colombianos están habilitados para votar en 253 puestos distribuidos en 67 países. Allí funcionarán 1.945 mesas el 8 de marzo y 1.387 entre el lunes 2 y el 8 de marzo, periodo en el cual se desarrollará la votación fuera del país. A diferencia del proceso en Colombia, en el exterior el escrutinio de mesa se realiza diariamente a las 4:00 p.m., con transmisión inmediata de resultados, aunque su publicación oficial solo se autoriza el domingo. Este mecanismo busca blindar la transparencia y reducir riesgos logísticos.

La integridad electoral es otro de los ejes de análisis. Uno de los delitos que preocupa es la trashumancia, es decir, la inscripción de la cédula en un lugar distinto al de residencia con el fin de incidir irregularmente en los resultados. Frente a este fenómeno, la Misión de Observación Electoral (MOE) reportó que entre marzo de 2025 y enero de 2026 se registraron 2.077.278 inscripciones de cédulas: 1.795.794 en territorio nacional y 281.484 en consulados en el exterior.

Sin embargo, este volumen de inscripciones representa una disminución del 21,61% frente al mismo periodo del proceso electoral de 2022, cuando se contabilizaron 2.650.079 cambios de puesto de votación. La reducción puede interpretarse de diversas maneras: menor movilidad residencial, menor interés en el trámite o, incluso, una caída en la intensidad de prácticas irregulares. 

En términos de género, el censo confirma que las mujeres superan en número a los hombres tanto en Colombia como en el exterior, lo que podría tener implicaciones políticas si se traduce en mayores niveles de participación femenina. 

El 8 de marzo no solo pondrá a prueba la logística electoral, sino la capacidad del sistema para incentivar la participación y garantizar confianza. Con más de 41 millones de potenciales votantes, el desafío no es únicamente administrativo: es político y cultural. La democracia colombiana enfrenta la tarea de convertir ese amplio censo en una expresión real de voluntad ciudadana.