En una entrevista exclusiva para Acento, Clara López Obregón, senadora y candidata presidencial por el Pacto Histórico, ofreció una visión detallada sobre la si
La senadora y candidata presidencial propone una visión integral: paz y seguridad no pueden separarse.
En una entrevista exclusiva para Acento, Clara López Obregón, senadora y candidata presidencial por el Pacto Histórico, ofreció una visión detallada sobre la situación actual de Colombia, abordando temas económicos, sociales y políticos con una perspectiva progresista.
Plantea un diagnóstico optimista, aunque matizado, sobre el rumbo económico y social del país y defendió la gestión del gobierno de Gustavo Petro frente a lo que considera un “catastrofismo” permanente desde sectores opositores.
Ante las dudas sobre si la confianza del consumidor basta para afirmar que Colombia está mejor, López insiste en que el balance debe ser integral: reconoce que “no todo es bueno ni todo es malo”, pero subraya que los indicadores oficiales del Dane han desmentido repetidamente los pronósticos negativos.
Para la dirigente, el país atraviesa uno de los niveles de desempleo más bajos en dos décadas y una inflación cercana a la meta del Banco de la República. En ese marco, sostiene que el crecimiento de 2,8% es positivo en comparación con el contexto regional, aunque admite que sigue siendo insuficiente frente a las expectativas de un modelo económico tradicional.
Su argumento central es que Colombia está en tránsito hacia un “nuevo modelo”, donde sectores como la agricultura —que, según destaca, crece al 10%— y la transición energética empiezan a dinamizar empleo y seguridad alimentaria. López defiende que la equidad no es un obstáculo, sino un motor del crecimiento: más salario y más consumo generan más demanda, producción e inversión.
En el plano fiscal, rechaza que la suspensión de la regla fiscal y la emergencia económica sean una “revancha” contra gobiernos anteriores o un castigo a las regiones. Explica que el Congreso aprobó un presupuesto de 556 billones con un faltante de 16 billones que debía cubrirse con una ley de financiamiento. A su juicio, resulta contradictorio exigir inversión social y al mismo tiempo pedir recortes sin claridad sobre qué rubros deben sacrificarse. Defiende el tamaño del Estado y sostiene que “se necesita Estado para hacer equidad”.
Sobre la deuda, afirma que el gobierno ha logrado reducir costos al sustituir deuda cara por deuda más manejable, una política que considera parcialmente estructural y que debería mantenerse pese a la oposición.
En materia tributaria, López acepta que “hay que pagar más impuestos” y que debe revisarse la alta rentabilidad de ciertos sectores, pero propone avanzar hacia tasas diferenciales en lugar de aplicar cargas iguales para todos. Su planteamiento apunta a un esquema más discriminado, que no golpee por igual a empresas con realidades distintas.
En el terreno político, la candidata enmarca su aspiración presidencial como parte de una etapa que exige reconciliación nacional. Insiste en que “un país tan dividido no puede avanzar” y defiende la necesidad de tender puentes. Aspira a que Colombia tenga por fin una mujer presidenta y se presenta como una alternativa dentro del progresismo, sin fracturar el proyecto: dice que con figuras como Iván Cepeda no competirá sino que “emulará”, apostando por una gran coalición hacia segunda vuelta.
Seguridad
En seguridad, López propone una visión integral: paz y seguridad no pueden separarse. Sugiere planes regionales construidos con fuerza pública, autoridades civiles y comunidades, combinando control territorial con inversión social. La clave, afirma, es facilitar el tránsito de la ilegalidad a la legalidad mediante oportunidades económicas y formalización.
“La paz y la seguridad no pueden verse como dos políticas separadas, son absolutamente dependientes la una de la otra. La violencia y los problemas estructurales de una región, aunque hay muchos comunes denominadores, no es la misma en otra región y en otra. Yo planteo que es fundamental hacer un plan de paz y seguridad para cada región, y construirlo con el apoyo de los oficiales activos y retirados, que han servido en esas regiones, en diálogo con las autoridades civiles, regionales, locales y desde luego con la comunidad y sus liderazgos”, enfatiza.
En salud, sostiene que el sistema no ha sido reformado aún, pero atraviesa una crisis por la quiebra progresiva de EPS y el desvío de recursos. Niega que la reforma buscara estatizar, sino garantizar que el dinero público llegue al servicio y no a otros fines. Reivindica el fortalecimiento de hospitales públicos y la atención primaria como estrategia preventiva y de ahorro.
Finalmente, en política internacional, celebra la distensión entre Petro y Trump, pero advierte que la lucha contra el narcotráfico debe ser multilateral y no basada en perseguir al campesinado. Sobre Venezuela, insiste en el respeto a la soberanía y al orden internacional basado en reglas.
El hilo conductor de López es claro: equidad, diálogo y Estado social como pilares de un nuevo modelo. Su candidatura se proyecta como una apuesta por la continuidad progresista, pero con un llamado insistente a recomponer puentes en un país fracturado.