El accidente del avión de Satena, ocurrido el pasado 28 de enero, suma nuevos elementos tras la entrega del primer informe preliminar por parte del Ministerio d
La aeronave se encontraba a 7.900 pies de altura y descendió hasta los 6.830 pies, quedando por debajo del nivel de las montañas de la zona.
El accidente del avión de Satena, ocurrido el pasado 28 de enero, suma nuevos elementos tras la entrega del primer informe preliminar por parte del Ministerio de Transporte y la Aeronáutica Civil de Colombia.
De acuerdo con el reporte presentado por la Dirección Técnica de Investigación de Accidentes Aéreos (DIACC), autoridad encargada del caso, el siniestro se produjo por una colisión contra terreno montañoso en el sector Las Guamas, vereda Curasica, en el municipio de La Playa de Belén.
El documento confirma que en la aeronave viajaban 13 pasajeros y dos tripulantes, para un total de 15 ocupantes, quienes fallecieron como consecuencia del impacto.
Según el informe, la última comunicación registrada con el control de tránsito aéreo ocurrió cuando la tripulación reportó estar a 15 millas náuticas del destino. En ese momento, se les indicó cambiar a frecuencia de autoanuncios. Posteriormente, el sistema de seguimiento evidenció que el avión inició un descenso continuo minutos antes del impacto.
La aeronave se encontraba a 7.900 pies de altura y descendió hasta los 6.830 pies, quedando por debajo del nivel de las montañas de la zona. Esto habría generado un primer impacto contra árboles, tras lo cual el avión recorrió aproximadamente 145 metros hasta el punto final del siniestro.
Personal que esperaba el arribo de la aeronave en el aeródromo SKOC alertó sobre la demora al operador en Cúcuta, lo que permitió activar las fases de emergencia para ubicar la aeronave.
Escena del accidente
Confirmada la emergencia, la DIACC designó un equipo investigador que se desplazó al sitio para realizar la inspección técnica y los estudios correspondientes, incluidos los análisis de lesiones y supervivencia.
En el lugar se estableció que los restos de la aeronave quedaron distribuidos a lo largo de unos 145 metros sobre terreno irregular. Los componentes presentaban destrucción severa, compatible con un impacto frontal y ventral contra terreno montañoso.
Las autoridades informaron que no fue posible preservar completamente la escena, debido a que habitantes del sector realizaron labores de recuperación de los ocupantes y manipularon elementos del sitio, alterando la condición original del área.
No obstante, los investigadores lograron recuperar el registrador de datos de vuelo (FDR) y el registrador de voces de cabina (CVR), los cuales quedaron bajo custodia oficial.
La descarga del FDR se realizó de manera satisfactoria y permitió obtener información correspondiente al vuelo accidentado. En cuanto al CVR, se reportó que presenta afectaciones internas producto del impacto, por lo que se encuentra en un proceso especializado de recuperación de datos.
Los restos de la aeronave fueron trasladados a Bogotá para una segunda inspección y reconstrucción técnica por parte de la DIACC. En esta fase se logró establecer la dinámica del impacto, evidenciándose daño estructural severo y segmentación, especialmente en el ala derecha. Además, se determinó que no hubo señales de incendio ni rastros de fuego.
Otro de los aspectos analizados fue el estado meteorológico del 28 de enero. Según el informe preliminar, se registraba presencia de nubosidad baja fragmentada, sin estructuras convectivas de tormenta.
Asimismo, se confirmó que ambos pilotos contaban con licencias vigentes y cumplían con todos los requisitos técnicos y operacionales al momento del accidente.
Tareas pendientes
El informe señala que la investigación continuará en nuevas fases, que incluyen la revisión detallada de la información recuperada, el análisis de las operaciones del vuelo, los registros de mantenimiento, los factores humanos y el componente organizacional.
También se contempla el envío de algunos componentes a inspección especializada internacional, con participación de autoridades técnicas.
El Ministerio de Transporte y la Aeronáutica Civil reiteraron que, conforme a los estándares de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), el propósito de la investigación es estrictamente preventivo y no busca establecer responsabilidades penales o disciplinarias.
Finalmente, la ministra de Transporte, Mafe Rojas, reiteró el compromiso del Gobierno Nacional con el rigor técnico y la seguridad aérea del país, y expresó solidaridad con las familias de las víctimas.
“Este es un hecho profundamente doloroso para Colombia. Hoy el país conoce información oficial, seria y verificada. A las familias de las 15 personas que perdieron la vida les reiteramos nuestro abrazo y respeto. Vamos a acompañar este proceso hasta el final, con responsabilidad y con toda la seriedad que merece el país”, afirmó.