Sin carreta: así contestaron los presidenciables a las preguntas ciudadanas

Por Redacción Acento

El Gran Debate Presidencial de las Regiones, hecho en la ciudad de Barranquilla y organizado por Acento Colombia, Canal 1 y el grupo editorial La Opinión–Q’Hu

Sin carreta: así contestaron los presidenciables a las preguntas ciudadanas

Los candidatos expusieron sus propuestas en salud, seguridad, descentralización y medio ambiente, evidenciando coincidencias en fortalecer las regiones.


El Gran Debate Presidencial de las Regiones, hecho en la ciudad de Barranquilla y organizado por Acento Colombia, Canal 1 y el grupo editorial La Opinión–Q’Hubo Cúcuta, dejó una escena poco habitual en la política nacional: camaradería, respeto y coincidencias en torno a la necesidad de poner a las regiones en el centro del proyecto de país. Bajo la moderación de Alfonso Ospina y Lucy Araque, el encuentro combinó contraste de ideas con un tono deliberativo que los propios aspirantes pidieron replicar en la campaña.


La elección de Barranquilla no fue casual. La ciudad simboliza el peso del Caribe en crecimiento, innovación y liderazgo regional. En ese contexto, el segmento “Respóndale a las regiones sin carreta” obligó a los candidatos a aterrizar propuestas frente a preguntas ciudadanas concretas, desplazando la retórica hacia compromisos medibles.


En respuesta a la ciudadanía 

En materia ambiental, Juan Manuel Galán situó la biodiversidad como la mayor riqueza del país y advirtió que la deforestación amenaza los ciclos del agua. Su planteamiento apuntó a fortalecer la protección de bosques como política estructural, no solo como agenda verde, sino como eje de seguridad hídrica y desarrollo sostenible.


El frente social tuvo un énfasis claro en la vejez. David Luna respaldó elevar el subsidio a adultos mayores hasta 500 mil pesos, defendiendo la dignidad como principio rector de la política pública. La propuesta, aunque fiscalmente exigente, conectó con una población creciente y vulnerable, especialmente en territorios con alta informalidad laboral.


En saneamiento básico, Paloma Valencia puso el foco en la ausencia de plantas de tratamiento de aguas residuales (PTAR) y planteó un plan nacional de construcción que condicione nuevos proyectos de vivienda a su implementación. El mensaje fue claro: sin infraestructura ambiental, el crecimiento urbano reproduce contaminación y desigualdad.


Aníbal Gaviria dirigió su respuesta a la economía popular y los servicios domiciliarios. Propuso mejorar las condiciones laborales y combatir el fenómeno del “gota a gota”, conectando la agenda social con seguridad económica. Desde la experiencia territorial, defendió un Estado que se adapte a las realidades locales.


La lucha contra la corrupción apareció como hilo transversal. Enrique Peñalosa reivindicó su trayectoria administrativa como prueba de transparencia, mientras Vicky Dávila prometió eliminar burocracia para que recursos del deporte lleguen directamente a los atletas, apostando por el talento regional como motor de cohesión.


En seguridad, Mauricio Cárdenas propuso desmontar las mesas de “paz total”, ofrecer recompensas contra cabecillas criminales y redirigir recursos hacia el fortalecimiento institucional. La postura refleja una visión de autoridad y control territorial frente a la violencia en el suroccidente.


Por su parte, Juan Daniel Oviedo vinculó el sector minero-energético con la pobreza en el Caribe, defendiendo una descentralización efectiva y un aprovechamiento responsable de recursos naturales para cerrar brechas sociales. Su énfasis técnico buscó conectar datos con gestión pública.


El bloque de independientes —Clara López, Mauricio Lizcano y Daniel Palacios— coincidió en un diagnóstico: el centralismo ha profundizado la dependencia regional. López habló de un desequilibrio estructural entre centro y periferia que limita conectividad y oportunidades. Su apuesta pasa por integrar territorios históricamente rezagados.


Lizcano priorizó la crisis del sistema de salud y anunció que declararía una emergencia para enfrentar fallas en atención y entrega de medicamentos. También alertó sobre zonas capturadas por grupos ilegales y subrayó la inequidad territorial como problema de fondo. Palacios, en cambio, concentró su intervención en la seguridad, afirmando que es la principal urgencia nacional y prometiendo acciones contundentes contra la delincuencia.


El debate dejó ver coincidencias estratégicas: descentralización, infraestructura, seguridad y transparencia como ejes comunes. Pero también diferencias en el énfasis: mientras algunos privilegian reformas estructurales y políticas ambientales, otros priorizan orden público y autoridad.


Al cierre, en un gesto simbólico, los candidatos aceptaron interpretar a capela el Himno Nacional, invitación de Cristian Verbel y Ramiro Avendaño. Más allá de la anécdota, el gesto sintetizó el espíritu del encuentro: competencia sin agresión, contraste sin descalificación.


En año electoral, las respuestas ciudadanas demostraron que la agenda regional ya no es periférica. Salud, agua, seguridad, descentralización y protección ambiental se consolidan como demandas ineludibles. El desafío para quien llegue a la Presidencia será convertir esa convergencia discursiva en políticas coordinadas y sostenibles que reduzcan brechas históricas entre el centro y las regiones.