Lester Toledo rompe el silencio: responde a Lafaurie, defiende a Miguel Uribe y aviva la crisis en el Centro Democrático

Por Redacción Acento

En plena fractura del Centro Democrático, el estratega venezolano Lester Toledo decidió salir de la sombra. Lo hace con una carta pública en la que desmonta, un

Lester Toledo rompe el silencio: responde a Lafaurie, defiende a Miguel Uribe y aviva la crisis en el Centro Democrático

En plena fractura del Centro Democrático, el estratega venezolano Lester Toledo decidió salir de la sombra. Lo hace con una carta pública en la que desmonta, uno a uno, los señalamientos que José Félix Lafaurie ha lanzado en su contra y en contra de la campaña de Miguel Uribe, y en la que devuelve el foco al verdadero problema del uribismo: su guerra interna.

El origen del choque: la carta Lafaurie y el “factor Toledo”

En los últimos días, se ha ventilado el contenido de una carta de Lafaurie al director del Centro Democrático, Gabriel Vallejo, las conversaciones privadas con Álvaro Uribe y el documento en el que María Fernanda Cabal, Paloma Valencia y Paola Holguín aceptaron anticipadamente las reglas del juego para escoger candidata presidencial. 

En esos textos, el presidente de Fedegán convierte a Lester Toledo en pieza central de su relato: lo presenta como un operador que habría lesionado la campaña de Miguel Uribe, inclinado la cancha en la interna uribista, intentado contratar a la encuestadora AtlasIntel y cargando con “enredos y compromisos” en negocios públicos poco claros, incluso asociados a bienes de Venezuela en el exterior y a Monómeros. 

Es sobre esa versión que Toledo responde ahora, con nombre propio.

De Bukele y María Corina a Miguel Uribe: quién es el consultor en disputa

Toledo no es un desconocido en la escena regional. Es abogado, activista opositor a Nicolás Maduro y consultor político. Ha trabajado en campañas en América Latina y se ha presentado como parte del dispositivo electoral de Nayib Bukele en El Salvador y de María Corina Machado en Venezuela. 

En Colombia, su nombre quedó atado a Miguel Uribe Turbay desde que el propio senador, en 2024, anunció su precandidatura presidencial “asesorado por Lester Toledo”, con la promesa de unir a la centroderecha.   Tras el asesinato de Uribe, su padre, Miguel Uribe Londoño, mantuvo al estratega en el entorno de la campaña interna del CD, lo que intensificó resistencias en el sector Cabal–Lafaurie. 

Ese contexto explica por qué, cuando Lafaurie decide romper con el partido y plantea una eventual escisión, el nombre de Toledo aparece una y otra vez como prueba de un supuesto “arreglo” del proceso.

“Jamás he manejado fondos públicos”: la defensa punto por punto

En su carta, dirigida “a los colombianos”, Toledo parte de una premisa: se presenta como activista por la libertad, adversario frontal de Petro y de la izquierda, y subraya que “jamás” ha trabajado para candidatos de ese espectro. A partir de ahí entra al detalle de las acusaciones.

1. Negocios públicos y manejo de recursos
Frente a la afirmación de que tiene “enredos y compromisos en negocios públicos poco claros”, Toledo responde que nunca ha administrado fondos públicos ni en Venezuela ni en ningún país, y que, como es usual en campañas, sus honorarios han sido asumidos por partidos o comandos, no por entidades estatales. Anuncia que llevará a la justicia los señalamientos que lo vinculan con manejo de activos en el exterior o con Monómeros.

2. María Claudia Tarazona y Juan Carlos Pinzón
Lafaurie sugirió que el estratega asesoró a María Claudia Tarazona, viuda de Miguel Uribe, y al exministro Juan Carlos Pinzón. Toledo lo niega de forma tajante: asegura que jamás ha tenido relación profesional con Tarazona y que ella no necesita a nadie que le escriba discursos; sobre Pinzón dice que lo ha visto apenas dos veces en su vida y que no puede asesorar a alguien con quien no tiene vínculo alguno.

3. AtlasIntel y la narrativa de la “encuesta arreglada”
Uno de los puntos sensibles de la contienda uribista fue la discusión sobre la firma AtlasIntel. Lafaurie ha insistido en que hubo un intento de contratarla desde el equipo de Miguel Uribe.   Toledo replica que se trata de una “mentira repetida mil veces” y se escuda en la comunicación oficial que la propia AtlasIntel envió al partido, en la que –según él– aclaró que nadie intentó contratarla en esas condiciones. Esa versión coincide con lo que Semana reseñó sobre la decisión de la firma de apartarse para evitar suspicacias. 

4. La supuesta reunión en Madrid
Otra pieza del relato de Lafaurie es una reunión en Madrid, el 12 de diciembre, donde –según él– Toledo habría dicho que el proceso interno “estaba arreglado” y que la candidata sería Paloma Valencia. El estratega responde con un dato verificable: afirma que no ha pisado Madrid en meses, que viajó a Oslo a acompañar a María Corina Machado por el Nobel de la Paz, pero regresó directamente a Estados Unidos, sin escala en España.

5. Bienes venezolanos, Monómeros y una larga lista de nombres

En los chats filtrados por Lafaurie, que Semana publicó, se sugiere que Toledo habría “dispuesto de bienes de Venezuela en el exterior” cuando varios gobiernos dejaron de reconocer a Maduro, y se le relaciona con el control de Monómeros Colombo Venezolanos. 

Toledo lo califica de ficción: sostiene que nunca ha formado parte de instancias que administren activos, que no ha tenido control alguno sobre Monómeros ni sobre otras compañías, y reta públicamente a quienes aparecen mencionados en un informe que le atribuyen (Daniel Quintero, Albert Corredor, Oswaldo Cisneros, entre otros) a que digan si lo conocen; asegura no haberlos visto “en toda su vida”.

Más allá de la defensa personal, la carta tiene un filo político evidente. Toledo reconstruye meses de “fuego amigo” contra Miguel Uribe Turbay y su padre, recuerda el uso de influenciadores, páginas anónimas y credenciales del partido para minar su imagen, y señala directamente al proyecto Cabal–Lafaurie como responsable de esa estrategia.

El punto de mayor tensión es cuando afirma que María Fernanda Cabal es, junto a Gustavo Petro, “la política más repudiada de toda Colombia”, y que esa desfavorabilidad no es culpa de Uribe, del partido ni de ningún asesor, sino del estilo que ella eligió. Esa frase, que difícilmente pasará desapercibida en el uribismo, busca cambiar la conversación: del “fraude interno” al problema de fondo de la candidatura Cabal.

Toledo también se detiene en un episodio que marcó el quiebre: el trato a Miguel Uribe Londoño tras la muerte de su hijo. Dice que el partido del propio Miguel “lo sacó de la contienda de forma cruel e inhumana” por encabezar sondeos internos, y sugiere que al menos debería haber una disculpa.

La carta de Toledo no aparece en el vacío. Los medios en Colombia han mostrado cómo las heridas entre el bloque Cabal–Lafaurie y el partido vienen de tiempo atrás: desencuentros con Iván Duque y Óscar Iván Zuluaga, críticas a directores del CD, malestar por el rol de Nubia Stella Martínez y, en las últimas semanas, la decisión explícita de pedir una escisión para que Cabal arme su propia colectividad. 

También ha revelado que Cabal y las demás precandidatas firmaron, en noviembre de 2025, un documento donde aceptaron las encuestadoras y los resultados del mecanismo interno, lo que hoy contrasta con la narrativa de fraude y manipulación. 

En paralelo, el perfil de Toledo en la prensa lo muestra como un consultor polémico, con aliados y detractores, cuyo método ha generado divisiones tanto en la oposición venezolana como ahora en el uribismo. 

Al final de la carta, Toledo hace un anuncio que también tiene implicaciones políticas: dice que, tras el asesinato de Miguel Uribe y lo ocurrido en el CD, ha decidido no participar “de momento” en ninguna campaña presidencial en Colombia. Asegura que su foco estará en Venezuela, acompañando a María Corina Machado y el proceso de transición tras una eventual salida de Nicolás Maduro.

La salida de escena del estratega no resuelve nada dentro del Centro Democrático. La dirección del partido sigue bajo presión por parte del sector Cabal–Lafaurie, Paloma Valencia intenta ejercer como candidata única con un partido fracturado, y el uribismo entra a la recta final hacia 2026 con heridas expuestas y un relato cruzado de traiciones, cartas filtradas y consultores señalados.

Lo que sí deja claro la carta de Toledo es que el “ruido” que lo rodea no es solo sobre un consultor extranjero. Es la radiografía de una derecha que, mientras dice querer derrotar a Petro, sigue consumida por su propia guerra interna.