La decisión de María Fernanda Cabal de dar un paso al costado del Centro Democrático , formalizada por José Félix Lafaurie en una carta dirigida a la dirección
La decisión de María Fernanda Cabal de dar un paso al costado del Centro Democrático, formalizada por José Félix Lafaurie en una carta dirigida a la dirección del partido, abrió una grieta que va más allá de un desacuerdo procedimental: amenaza con erosionar, desde adentro, la candidatura presidencial de Paloma Valencia justo cuando el partido intenta cerrar filas de cara a 2026.
La misiva —con reparos al proceso interno de selección y la solicitud de una eventual escisión— plantea un escenario de alta tensión política. En los hechos, Cabal y Lafaurie anuncian su salida, pero el mensaje público combina dos movimientos contradictorios: cuestionar la legitimidad del mecanismo y, al mismo tiempo, afirmar que no buscan afectar la candidatura ya definida. El resultado es una implosión silenciosa: se va una figura con base propia, se instala la duda sobre el procedimiento y se deja al partido ante la disyuntiva de recomponer o fragmentarse.

Frente a ese escenario, Paloma Valencia optó por una respuesta de contención institucional. Con tono de estadista, aseguró que aprecia y admira a Cabal y que, en repetidas ocasiones, le ha ofrecido un rol central como jefa de debate. “Espero que reconsidere su renuncia”, insistió, subrayando que la fortaleza del proyecto pasa por sumar y no por dividir. Valencia defendió, además, la transparencia del proceso interno, recordando que una auditoría posterior no encontró irregularidades sustantivas y que el procedimiento se ajustó a las reglas del partido.
La candidata fue enfática en un punto clave: no hay lugar para una escisión del Centro Democrático como la planteada por Lafaurie. A su juicio, partir la colectividad en plena antesala electoral no solo carece de sustento estatutario, sino que debilita a la oposición y dispersa el capital político acumulado. La unidad, dijo, no es un gesto retórico sino una necesidad estratégica.
Desde la dirección del partido, Gabriel Vallejo reiteró esa lectura: el proceso fue auditado y validado; no se detectaron irregularidades que ameriten desconocer el resultado. Con ello, el Centro Democrático intenta cerrar el capítulo y evitar que la disputa interna se convierta en un precedente de fractura.
El fondo del asunto, sin embargo, trasciende la formalidad. La salida de Cabal reconfigura el mapa interno y tensiona la narrativa de cohesión en un momento decisivo. Paloma Valencia apuesta por blindar la candidatura con institucionalidad y amplitud; Cabal, por marcar distancia aun a costa de quedar fuera de la contienda. En política, ese choque de estrategias define más que un comunicado: define el tamaño de la grieta que queda abierta y la capacidad del partido para llegar unido a la elección.