Paloma lidera la Gran Consulta por Colombia

Por Redacción Acento

La Gran Consulta por Colombia nació con una misión concreta: evitar la dispersión del voto en la derecha y el centro-derecha y ofrecer una candidatura unificada

Paloma lidera la Gran Consulta por Colombia

La Gran Consulta por Colombia nació con una misión concreta: evitar la dispersión del voto en la derecha y el centro-derecha y ofrecer una candidatura unificada para la primera vuelta presidencial. En su primera prueba de fuego, la encuesta de AtlasIntel para Semana deja un dato central: Paloma Valencia llega primera. Y en política, llegar primero —incluso temprano— nunca es un dato menor.

Paloma encabeza la intención de voto en la consulta con 19,1 %, por delante de Juan Carlos Pinzón (13,1 %), Aníbal Gaviria (11,1 %) y Juan Daniel Oviedo (10,6 %)  . No es una ventaja aplastante, pero sí clara. Y, sobre todo, coherente con lo que ha sido su trayectoria: constancia, disciplina ideológica y un electorado que responde cuando se le convoca.

El primer elemento que explica ese liderazgo es la estructura. Paloma no improvisa una candidatura ni depende de adhesiones coyunturales. Representa al Centro Democrático, el único partido del bloque que conserva una base militante organizada, con vocación de participación y experiencia electoral. En una consulta donde solo el 18,7 % de los encuestados dice que votaría, esa diferencia es determinante. Cuando la participación es baja, ganan quienes tienen voto propio.

El segundo factor es la claridad de identidad. En un tarjetón fragmentado, donde ocho candidatos compiten por nichos similares, Paloma no diluye su mensaje ni busca mimetizarse. Su electorado sabe qué representa y qué no. Esa nitidez reduce la fuga de votos y explica por qué lidera sin necesidad de crecer artificialmente. En términos estrictamente matemáticos, su ventaja no proviene de la debilidad ajena, sino de la cohesión interna.

Ahora bien, la encuesta también pone límites que conviene leer con realismo. Ningún candidato supera el 20 % y el voto en blanco (13,3 %) más los indecisos (11,1 %) suman 24,4 % dentro de la consulta. El resultado, aunque favorable a Paloma, no está cerrado. Pero ese dato, lejos de ser una amenaza, confirma algo más profundo: la consulta no está diseñada para consagrar un caudillo, sino para ordenar el bloque.

Ahí es donde Paloma juega con ventaja estratégica. Llegar primera en este punto del proceso no solo otorga visibilidad; otorga autoridad para liderar la convergencia posterior. En un escenario donde nadie domina, quien encabeza tiene la capacidad de marcar el ritmo, fijar reglas y condicionar apoyos. La consulta, en ese sentido, es menos una competencia y más una prueba de gobernabilidad interna.

Otro elemento clave es el timing. La Gran Consulta se realizará el 8 de marzo, el mismo día de las elecciones legislativas. Ese detalle favorece a candidaturas con partido, estructura y listas competitivas al Congreso. Paloma entiende ese terreno. Sabe moverse en lógica partidista y convertir la jornada en un ejercicio de movilización conjunta. Para otros aspirantes, ese día será un desafío logístico; para ella, una oportunidad.


En síntesis, la encuesta confirma tres realidades. Paloma lidera la Gran Consulta por Colombia. Lo hace por estructura, no por azar. Y llega a marzo con la posición más sólida para ordenar el bloque que busca alternativa al gobierno. El reto vendrá después: convertir ese liderazgo interno en proyección nacional. Pero en política, el primer paso para ganar afuera es mandar adentro. Y hoy, en la consulta, Paloma manda.