Ernesto Samper y su advertencia sobre Colombia y América Latina

Por Redacción Acento

El expresidente analiza el poder, la paz, el gobierno Petro y alerta sobre la diplomacia ideológica de Estados Unidos. Treinta años después de dejar la Casa de

Ernesto Samper y su advertencia sobre Colombia y América Latina

El expresidente analiza el poder, la paz, el gobierno Petro y alerta sobre la diplomacia ideológica de Estados Unidos.

Treinta años después de dejar la Casa de Nariño, el expresidente Ernesto Samper reapareció en el debate público para analizar el ejercicio del poder, la polarización política y los riesgos que enfrenta Colombia en un contexto regional marcado por la diplomacia ideológica y la fragilidad de la integración latinoamericana.

En entrevista con Acento, Samper recordó que cada presidente ejerce el poder a su manera y que la presidencia tiene códigos propios.

“Por la Casa de Nariño han pasado presidentes de todo tipo: desabrochados, muy formales o aquellos que tantean sobre la marcha. Cada uno tiene su manera de ‘matar moscas’”.

Aunque defendió ciertas formalidades del cargo, insistió en que la legitimidad proviene de la cercanía con la gente y alertó sobre los riesgos de la improvisación:

“Si el presidente no cumple una cita, se desbarata la cadena de compromisos del país. Eso es lo único que me preocupa”.

En ese sentido, señaló que uno de los mayores problemas actuales, a su juicio, es la polarización política, alimentada por las redes sociales.

“Me parece sano que cualquier persona pueda opinar, eso democratiza la información, pero también ha radicalizado la política. Ahora, si usted y yo no pensamos igual, no podemos tener relaciones. Eso es grave”.
Esta dinámica, señaló, ha llevado a una “diplomacia ideológica” y al deterioro de la política tradicional.

Sobre el presidente Gustavo Petro, Samper pidió entender su estilo confrontacional, aunque expresó preocupación por la relación con los medios:

“Petro es un guerrero. Toda su vida la ha pasado en la oposición, denunciando. No se le puede pedir que cambie. Pero me preocupa tanto su hostigamiento a la prensa como la concentración de los medios en pocas manos”.

Aun así, destacó que Colombia mantiene un activo clave:
“Lo que está salvando a Colombia es su institucionalidad”.

“Yo creo que la paz es lo más importante que puede lograr este país. Petro tiene un rumbo claro como jefe de Estado, pero es un mal jefe de gobierno. Hasta creo que le aburre gobernar”, ironizó.

De cara a las elecciones de 2026, pidió a las fuerzas progresistas mantener una agenda común en torno a la paz, la integración regional y la reducción de la desigualdad. Y envió un mensaje a los nuevos liderazgos: “Hace falta gerencia, pasar de la retórica a la acción”.

Estados Unidos, Venezuela y la diplomacia ideológica

Frente a la actual situación  entre Estados Unidos y Venezuela, Samper amplió el análisis al escenario regional. 

Sobre Venezuela, sostuvo que un eventual cambio político solo sería viable si preserva la institucionalidad y evita una ruptura militar.

“Lo que tiene de importante este cambio es que asegura que se puede preservar la institucionalidad vigente en Venezuela, avanzar en el plan de estabilización que la propia nueva presidenta puso en marcha hace algunos años y controlar los poderes fácticos que de alguna manera podrían desencaminar el desarrollo institucional en Venezuela hacia un golpe militar”.

El exmandatario condicionó un eventual “final feliz” a la puesta en marcha de varios elementos clave: un acuerdo petrolero transparente, una política de amnistía para los presos políticos y una transición incluyente. En ese contexto, cuestionó el tratamiento judicial contra Maduro, al considerar que responde más a motivaciones políticas que a imputaciones probadas.

Frente a las amenazas del presidente Donald Trump de aplicar medidas similares contra Colombia bajo el argumento de combatir el narcotráfico, Samper calificó esa posibilidad como un “pésimo negocio” para Estados Unidos. 

A su juicio, desmontar más de tres décadas de cooperación bilateral sería un grave error estratégico. “Colombia tiene la absoluta convicción de que su presidente no es narcotraficante, porque ha liderado los debates más firmes contra la infiltración del narcotráfico en la política”, afirmó.

Sobre la intervención estadounidense en Venezuela, Samper recordó que no se trata de un hecho aislado en la historia regional y advirtió que, aunque pueda ser efectiva desde el punto de vista militar, suele ser ineficaz políticamente. Lo novedoso —dijo— es el respaldo en una “diplomacia ideológica” que divide a la región entre gobiernos “buenos” y “malos” según su afinidad con Washington.

El exjefe de Estado también criticó el acuerdo petrolero entre Venezuela y Estados Unidos, al que calificó como una expresión de neocolonialismo. Alertó que esta lógica podría extenderse a otros recursos estratégicos de la región, como el litio o los minerales críticos, y debilitar el multilateralismo construido tras la Segunda Guerra Mundial.

Finalmente, Samper lamentó la profunda división de América Latina frente a la crisis venezolana y señaló que nunca había sido tan evidente la desintegración regional. “Paradójicamente, nunca había sido tan necesaria la integración como ahora”, concluyó, al advertir que legitimar intervenciones externas podría repetir errores históricos con graves consecuencias institucionales y en derechos humanos.

Liderazgo, paz y el 2026
El expresidente confesó frustración con la manera en que Petro ha manejado el tema de la paz:
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