Se escapó ‘El Tigre

Por Redacción Acento

El arranque de 2026 dejó una imagen que la política colombiana no esperaba tan temprano: Abelardo De La Espriella aparece al frente de la intención de voto en l

Se escapó ‘El Tigre

El arranque de 2026 dejó una imagen que la política colombiana no esperaba tan temprano: Abelardo De La Espriella aparece al frente de la intención de voto en la primera gran medición del año y, más aún, se proyecta como un competidor sólido en escenarios de segunda vuelta. No es un accidente estadístico. Es una señal de momento, de clima y de lectura del poder.

La encuesta AtlasIntel para Semana, levantada entre el 5 y el 8 de enero con una muestra de 4.520 personas y margen de error de ±1 %, sitúa a De La Espriella con el 28 % de la intención de voto, por encima de Iván Cepeda (26,5 %). En una eventual segunda vuelta, el abogado supera a Cepeda por más de nueve puntos porcentuales, una diferencia significativa para una medición tan temprana del calendario electoral  .

El dato adquiere mayor peso si se mira el contexto en el que se produce. El país empezó el año bajo una doble presión: interna, por el desgaste del gobierno y la persistencia de los problemas de seguridad y economía; y externa, por el giro abrupto de la política estadounidense hacia la región. La captura de Nicolás Maduro, el control que ya ejerce Estados Unidos sobre el régimen venezonalo y el tono directo de Donald Trump reactivaron una agenda de orden y control que volvió a poner a los gobiernos latinoamericanos contra la pared.

Colombia no fue la excepción. El gobierno de Gustavo Petro tuvo que recalcular su discurso y su postura internacional. La llamada directa a Trump para bajar el tono no fue leída como una victoria diplomática, sino como un gesto defensivo en un escenario donde el margen retórico se estrechó. Para un sector amplio de la opinión pública, el episodio confirmó una percepción latente: el entorno se endureció y exige acciones sin ambigüedades.

Es en ese terreno donde “El Tigre” se escapó. El apodo, que emplea el candidato como marca personal, hoy describe mejor un comportamiento político: De La Espriella logró salir del corral de la marginalidad electoral y correr por delante del resto en el primer tramo del año. No lo hizo con estructura partidista ni con maquinaria regional. Lo hizo con consistencia de tono y una narrativa alineada con el clima.

Los cruces demográficos de la encuesta ayudan a entender el fenómeno. De La Espriella concentra apoyos en la derecha, la centroderecha y parte del centro; gana con claridad entre votantes de 45 a 59 años y muestra fortaleza en la región central del país. No es un voto ideológico sofisticado: es un voto de reacción que busca firmeza, previsibilidad y una noción clara de autoridad. En contraste, Cepeda domina entre los más jóvenes y en regiones donde el petrismo conserva base, pero enfrenta límites evidentes para crecer por fuera de ese núcleo.

Otro dato clave es la desaprobación del Ejecutivo, que supera el 53 %. En ese vacío de conducción, la figura que no titubea gana espacio. La política colombiana entró en una fase donde la claridad —aunque incomode— pesa más que el consenso difuso. De La Espriella entendió ese cambio antes que otros y ajustó su mensaje a un entorno que premia la decisión.

Nada de esto equivale a una victoria anticipada. Enero mide estados de ánimo, no coaliciones. Falta ver cómo se ordena el espectro de la derecha, si el centro logra recomponer una oferta creíble y si la izquierda consigue un relato de cierre que trascienda la defensa del gobierno. Pero hay una señal que no admite discusión: el primer pulso del año tiene un líder y ese liderazgo no estaba en los planes del establecimiento.

“Se escapó El Tigre” no es una metáfora exagerada. Es una descripción precisa de lo que muestran los datos. En un año que comenzó áspero, con presión externa y desgaste interno, el candidato que mejor leyó el momento tomó la delantera. El resto, desde ahora, corre detrás.

Vea aquí la ficha técnica de la encuesta.

Créditos de la encuesta: Revista Semana