Colombia cerró esta semana la mayor emisión de bonos globales de su historia , por US$4.950 millones , en un momento en el que las agencias calificadoras mantie
Colombia cerró esta semana la mayor emisión de bonos globales de su historia, por US$4.950 millones, en un momento en el que las agencias calificadoras mantienen alertas explícitas sobre la sostenibilidad fiscal del país y consideran poco probable un ajuste en 2026, año electoral clave.
La operación, liderada por el Ministerio de Hacienda a través de la Dirección General de Crédito Público y Tesoro Nacional, se estructuró en tres referencias: bonos con vencimiento en 2029 por US$2.000 millones (cupón 5,375%), 2031 por US$1.475 millones (6,125%) y 2033 por US$1.475 millones (6,5%), con un cupón promedio ponderado de 5,93%
Alta demanda, pero mayor dependencia del endeudamiento
La colocación registró un libro de órdenes récord de US$23.200 millones, con participación de más de 290 inversionistas internacionales, principalmente de Reino Unido (47%), Estados Unidos (28%) y Colombia (4%), lo que el Gobierno interpretó como una señal de confianza de los mercados.
Desde la perspectiva técnica, la emisión permitió fortalecer los vencimientos intermedios (2029–2033) y completar anticipadamente la meta de financiamiento de la vigencia 2026, reduciendo presiones inmediatas de caja. Sin embargo, también consolida una estrategia altamente dependiente del endeudamiento externo, en un contexto de déficits elevados y suspensión de la regla fiscal.
La advertencia de S&P: déficit cercano al 7% del PIB y ajuste improbable
En paralelo, Standard & Poor’s fue explícita en su evaluación: considera muy poco probable que el Gobierno realice una corrección fiscal en el primer semestre de 2026, debido al calendario electoral y a los incentivos políticos asociados.
La calificadora estima que el déficit fiscal del gobierno general rondaría el 7% del PIB en 2025, dejando al próximo gobierno con margen fiscal limitado, mayor carga de refinanciación y una trayectoria de deuda más vulnerable. La suspensión de la regla fiscal por tres años, advierte S&P, aumenta la incertidumbre sobre la sostenibilidad de la deuda soberana.
Crecimiento débil y presión estructural
El análisis de la agencia también subraya que el crecimiento reciente ha estado impulsado por consumo, gasto público, alzas salariales y remesas, mientras la inversión fija bruta permanece por debajo de niveles prepandemia. Entre 2023 y 2025, el PIB habría crecido en promedio 1,6%, una combinación que reduce el crecimiento potencial y limita la capacidad de absorber mayores cargas de deuda en el mediano plazo.
Si bien la emisión confirma que Colombia aún accede a liquidez internacional en condiciones competitivas, también evidencia una creciente dependencia del financiamiento externo para sostener el funcionamiento fiscal del Estado.
La ventana de confianza existe, pero es frágil. Sin un plan creíble de consolidación fiscal, mejora en la inversión productiva y recuperación de reglas de disciplina, el costo de esa deuda —hoy bien demandada— podría trasladarse en mayores primas de riesgo, presión presupuestal y menor margen de maniobra para el próximo gobierno.