La operación militar de Estados Unidos que redefinió el poder en Venezuela

Por Redacción Acento

Mientras en Caracas insistían en una aparente normalidad institucional, a Washington la paciencia se le agotó. A menos de una semana de que el presidente de Est

La operación militar de Estados Unidos que redefinió el poder en Venezuela

Mientras en Caracas insistían en una aparente normalidad institucional, a Washington la paciencia se le agotó.

A menos de una semana de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmara un primer operativo terrestre en Venezuela sin mayores detalles, Washington decidió escalar su ofensiva militar iniciando el 2026. 

Fue así como, en la madrugada de ayer, sábado 3 de enero, una serie de bombardeos selectivos sobre puntos estratégicos de Caracas y los estados La Guaira, Miranda y Aragua derivaron en un hecho sin precedentes: la captura del líder del régimen venezolano Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, y su posterior extracción del país.

Para Maduro, la posibilidad de una intervención estadounidense no era una hipótesis remota. Desde hacía meses, su círculo más cercano operaba bajo la convicción de que Estados Unidos buscaría derrocarlo por la fuerza, es decir, no se trataba de una paranoia aislada, sino de una percepción compartida dentro de la cúpula del poder, que influyó de manera decisiva en la estrategia política y militar del régimen.

El líder del chavismo había dejado una instrucción clara: no habría negociación ni rendición, pues según decía, la consigna era resistir, aun frente a una ofensiva extranjera. Y fue ese rasgo el que definió su forma de gobernar en los meses previos al ataque, caracterizados por un endurecimiento del control interno, una vigilancia constante sobre las Fuerzas Armadas y una reducción aún mayor del círculo de toma de decisiones.

Operación Resolución Absoluta: meses de preparación en silencio

De acuerdo con información divulgada por altos mandos militares estadounidenses, la operación denominada ‘Resolución Absoluta’ que terminó con la captura de Maduro fue el resultado de una planificación prolongada. 

El general Dan Caine, jefe del Estado Mayor  conjunto de los Estados Unidos, explicó que la misión requirió meses de ensayos y coordinación entre las distintas ramas de las fuerzas armadas, además de un trabajo intensivo de inteligencia.

Miles de soldados estadounidenses fueron desplegados progresivamente en la región durante las semanas previas, aprovechando el período de Navidad y Año Nuevo para no levantar sospechas, precisando que, el contingente incluía unidades de élite entrenadas para operaciones de captura de objetivos de alto valor, así como un robusto respaldo aéreo y naval.

Aunque el plan estaba listo desde hacía varios días, su ejecución fue aplazada por condiciones meteorológicas adversas y por otras prioridades militares de la Casa Blanca, sin embargo, la orden definitiva llegó la noche del viernes, cuando Trump dio luz verde al inicio de la misión.

Pero no fue sino pocos minutos después de la una de la madrugada, cuando la mayor parte del país y del mundo dormía que comenzaron los bombardeos. Instalaciones militares en Caracas y en los estados Aragua y Miranda fueron atacadas de forma simultánea para neutralizar la capacidad de respuesta de las fuerzas venezolanas. Entre los objetivos figuraban bases aéreas y complejos estratégicos clave para el control del espacio aéreo.

Las fuerzas estadounidenses cortaron el suministro eléctrico en amplias zonas de la capital, sumiendo a Caracas en la oscuridad. La medida buscaba preservar el elemento sorpresa y facilitar el ingreso de las unidades especiales encargadas de la fase central del operativo.

La incursión para capturar a Maduro 

Con el corredor aéreo asegurado, helicópteros de operaciones especiales avanzaron a baja altura desde el Caribe hacia la capital venezolana, escoltados por cazas y aviones de apoyo. En la incursión participaron unidades del Delta Force y del 160 Regimiento de Aviación de Operaciones Especiales, conocidas por ejecutar misiones de alto riesgo en condiciones extremas.

El objetivo era una ubicación considerada altamente protegida, donde se encontraba Maduro. Según el relato oficial estadounidense, las fuerzas de asalto ingresaron en cuestión de minutos, forzaron accesos blindados y aislaron el área para evitar interferencias. Maduro y su esposa fueron detenidos y puestos bajo custodia sin que se produjeran bajas entre las tropas estadounidenses.

Durante la extracción, los helicópteros fueron atacados, lo que obligó a una respuesta inmediata para asegurar la retirada. Una de las aeronaves resultó dañada, aunque logró mantenerse operativa.

“La misión requirió de cada componente de nuestra fuerza conjunta, con soldados, marineros, aviadores, infantes de marina y guardianes, trabajando al unísono con nuestros socios de las agencias de inteligencia y nuestros compañeros de las fuerzas del orden en una operación sin precedentes”, explicó en rueda de prensa el general Caine.

La extracción y el traslado

Una vez asegurado el objetivo, Maduro y su esposa fueron trasladados en helicóptero hasta una plataforma naval estadounidense en el Caribe. Desde allí, fueron enviados en avión a Estados Unidos para enfrentar procesos judiciales. Aunque Washington no ha precisado oficialmente el lugar de reclusión, fuentes señalan que el destino final sería Nueva York.

Trump siguió el desarrollo de la operación en tiempo real desde su residencia en Mar-a-Lago, acompañado por mandos militares y personal de inteligencia, para, horas después, anunciar públicamente el éxito de la misión, defendiendo la legalidad de la intervención, argumentando que actuó bajo sus atribuciones como comandante en jefe.

ESPECIAL OPERACION - FOTO 2