Costos laborales y consumo marcan un cierre desafiante para el calzado

Por Redacción Acento

Venezuela sigue siendo un mercado atractivo, pero riesgoso. La falta de un mecanismo de pago es el principal obstáculo. El calzado y la marroquinería colombiana

Costos laborales y consumo marcan un cierre desafiante para el calzado

Venezuela sigue siendo un mercado atractivo, pero riesgoso. La falta de un mecanismo de pago es el principal obstáculo.

El calzado y la marroquinería colombiana despiden 2025 con un consumo interno en recuperación, pero con presiones estructurales sobre costos y competitividad que anticipan un escenario más exigente para 2026.

Entre enero y septiembre, el consumo de calzado alcanzó 2,8 billones de pesos, mientras que la marroquinería registró ventas por 298.000 millones de pesos, cifras superiores a las de 2024, aunque insuficientes para compensar el aumento de los costos productivos.

“Ha sido un año de resultados mixtos. El crecimiento del consumo permitió aliviar parcialmente la presión financiera de las empresas, con $2,8 billones en calzado y cerca de $298.000 millones en marroquinería”, explicó a Acento la presidente ejecutiva de Acicam, Marcela Caicedo.

El repunte del consumo estuvo acompañado por temporadas prolongadas de descuentos y promociones, que facilitaron la salida de inventarios acumulados y mejoraron la liquidez, pero redujeron los márgenes de rentabilidad para fabricantes y comercializadores.

El comportamiento positivo se extendió a todo el sistema moda, incluyendo calzado, marroquinería, bisutería y accesorios, con un impacto más fuerte en las grandes ciudades y una recuperación desigual en regiones con menor poder adquisitivo.

“Parte de este crecimiento se explica por el aumento del salario mínimo en términos reales, que dio algo más de capacidad de consumo, sumado a un año marcado por promociones constantes”, señaló la dirigente gremial.

CIUDADES Y CLÚSTERES PRODUCTIVOS

Bogotá lideró el crecimiento del consumo, seguida por Medellín, Cali y Bucaramanga, ciudad que mantiene un rol estratégico por su tradición productiva y su peso histórico dentro de la industria nacional del calzado.

Bucaramanga y Cúcuta continúan siendo ejes regionales del sector, sustentados en un arraigo empresarial que ha permitido la continuidad generacional, aunque enfrentan crecientes desafíos de competitividad.

“En Santander y Norte de Santander el calzado es una actividad económica fundamental, con empresas familiares en segunda y tercera generación, pero hoy más expuestas a choques de costos y competencia externa”, explicó Caicedo.

Uno de los principales riesgos macroeconómicos es el ingreso masivo de producto asiático, tanto por importaciones legales como por contrabando técnico y abierto, fenómeno que se ha intensificado con el comercio electrónico transfronterizo.

Plataformas digitales como Temu han ganado participación en el mercado colombiano, facilitando el ingreso de calzado a bajo precio sin el pago de aranceles ni IVA, lo que genera distorsiones frente a la producción formal.

“El avance de estas plataformas es una preocupación seria porque compiten con precios artificialmente bajos sin asumir cargas tributarias ni laborales, afectando directamente a la industria nacional”, advirtió la presidenta de Acicam.

El sector trabaja con el Gobierno en la extensión y actualización de un decreto que fija umbrales de precios para importaciones, vigente hasta diciembre de 2025, con valores que no se revisan desde 2019 y resultan obsoletos.

En comercio exterior, Estados Unidos sigue siendo un mercado estratégico, aunque no lidera las exportaciones. Ecuador encabeza los destinos del calzado colombiano, seguido por Estados Unidos y Costa Rica, mientras que en marroquinería el principal mercado es México.

“Cualquier deterioro en las relaciones comerciales con Estados Unidos es un riesgo, porque podría traducirse en medidas arancelarias que afectarían a un grupo de empresas exportadoras”, señaló Caicedo.

Venezuela mantiene una demanda latente para el calzado colombiano, pero continúa siendo un mercado de alto riesgo por la incertidumbre en los pagos, lo que limita su recuperación como destino exportador formal.

Parte de las operaciones se hace sin registros oficiales, especialmente desde la frontera, lo que reduce su impacto estadístico y la capacidad de planificación empresaria

COSTOS LABORALES E INFORMALIDAD

En el frente interno, la falta de mano de obra y el débil relevo generacional se han convertido en restricciones estructurales, especialmente para micro y pequeñas empresas, que representan el 98% del tejido productivo.

A esto se suma la preocupación por un eventual aumento de dos dígitos del salario mínimo, que podría elevar los costos laborales y estimular la informalidad, hoy cercana al 27% de una producción anual estimada en 120 millones de pares.

“Un incremento elevado del salario mínimo afectaría la sostenibilidad financiera de muchas empresas y podría empujar a más productores hacia la informalidad”, alertó la dirigente gremial.

De cara a 2026, Acicam proyecta un crecimiento moderado del consumo interno, condicionado al control de importaciones irregulares, la estabilidad de los costos laborales y la evolución del ingreso disponible.

Las ferias especializadas seguirán siendo un eje de reactivación. La próxima edición de la feria FLS, del 3 al 6 de febrero en Bogotá, se perfila como la principal plataforma de negocios del sector.

“Esta feria es clave porque allí se concretan negocios reales y muchas empresas han logrado crecer a partir de los acuerdos cerrados en ese espacio”, concluyó la presidenta de Acicam.

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